El Capitán Bartolomé de Castro y doña Sebastiana María de Zamora, como marido y mujer legítimos, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que por el mucho amor que le tienen a la madre Sor Josefa de la Encarnación Vértiz, monja profesa en el Convento de San Lorenzo de la Ciudad de México, quien es también su sobrina, otorgan que por su voluntad hacen gracia y donación de una esclava nombrada Ignacia de Zamora, mulata blanca, de 10 a 11 años, nacida en su casa, para que por el resto de su vida la haya y goce en servidumbre, con la condición de que después de su fallecimiento la devuelva a su poder o a la de sus herederos.
Sebastián de la Peña, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que por cuanto hubo y compró del Capitán Bartolomé de Castro, su hermano, mercader de la misma vecindad, albacea del Alférez Miguel de Zamora y el Capitán Bartolomé de Castro, como tutor y administrador de Josefa, su hija. Dijo que tenía una casa con 11 varas de frente y 49 de fondo de la cual se hizo tasación en 200 pesos de oro común y esta misma cantidad es la que le entregó al Capitán Bartolomé de Castro y Josefa de la Encarnación Vértiz le otorgó recibo, y que su hermano le dio escritura de venta. Por tanto declara que la casa la compró para doña Sebastiana María de Zamora, hija legítima del difunto y mujer de Bartolomé de Castro y que los 200 pesos que dio y entregó a su marido fueron de su mujer, atento a lo cual cede, renuncia y transfiere a doña Sebastiana María de Zamora la casa para que con testimonio de esta declaración disponga de ella como absoluta dueña.
Codicilio del Alférez Don Miguel de Zamora, vecino de Jalapa, por el cual mandó que de sus bienes se le dé a su hija Francisca Micaela de Zamora, un mulatillo criollo nombrado Blas, de 3 años de edad, hijo de Lucía, mulata, su esclava. También dispuso que una casa que le dio en dote a su hija Juana [Isabel] de Zamora, que murió sin dejar heredero, y le fue devuelta por su marido, se le de a su nieta Josefa de la Encarnación Vértiz hija de Francisco de Vértiz y de Francisca de Zamora.
El Capitán don Bartolomé de Castro, informa que el día 5 de este mes y año, realizó codicilio, en el que indicaba que en la botica de su propiedad quedará como administrador su hijo don José Joaquín de Castro, mismo que ahora revoca e indica que, por vía de otro codicilio, se reparta en 3 partes iguales lo que quede de su testamento entre su hijo José Joaquín de Castro, Josefa de Castro, mujer de Jerónimo José Benítez y a la Madre Josefa de la Encarnación Vértiz.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, albacea testamentario del Alférez Miguel de Zamora, nombrado por codicilio, tutor y administrador de Josefa de la Encarnación Vértiz, nieta del mismo Alférez, quien está en edad de tomar estado de religiosa en el Convento del Señor San Lorenzo en la Ciudad de México, y para ayuda a su dote necesita vender la casa que obtuvo por herencia, por tanto vende dicha casa a Sebastián de la Peña, Escribano, ubicada en la Calle Real que baja de la plaza para el camino de la Nueva Veracruz, colinda a su espalda con callejón o solar del Alférez Sebastián de Flores Moreno, por el costado con casa del comprador y por el otro lado con casa del Capitán Bartolomé de Castro. La venta se hace libre de tributo e hipoteca en 200 pesos.