En el paraje del Carrizal, jurisdicción de Orizaba, don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, visitó la cuadrilla de carros de Gaspar Díaz, vecino de la ciudad de México, donde halló los indios e indias siguientes: Juan Miguel, Capitán, y Francisca, su mujer; Francisco Juárez, mestizo, y Francisca Leonor, india su mujer; Francisco Suárez y María, su mujer; Francisco Hernández, soltero; Juan Diego y María Salomé, su mujer; Juan Miguel, soltero; Juan Pascual, soltero; Juan Francisco, soltero; Juan Antonio, soltero; Diego Lorenzo, soltero; Juan Andrés y Juana, su mujer; Pedro Juan y Juana Angelina, su mujer; Juan Gabriel, su mujer quedó arriba; Agustín, soltero; Dieguillo, soltero; Diego, muchacho; Nicolás Diego, mestizo.
Don Nicolás Diego, gobernador del pueblo de Naolinco; sus alcaldes, Don Melchor Francisco y Diego Martín, regidor , Diego Martín; tequitlato, Antonio de la Cruz; escribano de cabildo, Salvador Diego; alguacil mayor, Pascual Antonio, por voz de Antonio Barradas, intérprete, dijeron que tiene cierto pleito con los naturales de San Andrés Acatlán, sobre la posesión que tomaron de ciertas tierras que contradijeron, y para seguir dicha contradicción, dan su poder cumplido a Don Tomás Ortiz y a Don Juan de Meza, vecinos de Naolinco, para que en sus nombres y en el demás común de su pueblo, parezcan ante las justicias de Su Majestad, señores presidente y oidores de su Real Audiencia, y sigan el grado de la contradicción, presenten testigos, escritos, hagan todos los autos y diligencias, hasta que tenga efecto la contradicción a la dicha posesión.
Diego Lorenzo, Gobernador del pueblo de San Juan Miahuatlán, Francisco Estrella, Mateo Hernández, Andrés Lázaro, Alcaldes; Miguel de Cristóbal, José Diego y Nicolás Diego, Regidores, mediante Andrés Pérez, intérprete, dijeron que en cumplimiento de lo mandado acerca de las escuelas que debe haber en los pueblos, han convenido en dar y pagar por tiempo de 2 años a José Romualdo, 94 pesos, más 12 fanegas de maíz y un huevo cada semana por muchacho, y el maestro se obliga a enseñar la lengua castellana y la doctrina cristiana.