Testamento de Juan González Ravelo, vecino de la Nueva villa de Córdoba, hijo legítimo de Sebastián González y de María Hernández, vecinos que fueron de la ciudad de Tenerife, en la Isla de Orotava, de donde es natural. En cuyo testamento menciona haberse casado con Leonor Melián, hija legítima de Juan López, difunto y de Catalina Melian, y procreado dos hijos, de nombre Lucas y Miguel. Nombra albaceas al Bachiller Andrés de Madrid, Presbítero, vecino de este pueblo, y a la dicha su mujer; y como herederos a sus dos hijos.\n
Sebastián González, vecino de Jalapa, se obligó a dar y pagar a Juan Pérez de Silves, vecino de la ciudad de Cholula, 27 pesos y 5 tomines de oro común, los cuales son por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para fines del mes de mayo del presente año.
Sebastián González dio carta poder a Pedro Sánchez Monge, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda cobrar de Luis Núñez, vecino de Tepeaca, 605 pesos y cuatro tomines de oro común de un conocimiento por él firmado.
Manuel Rodríguez y su esposa, Ana González, vecinos de esta provincia, venden a Lucas Cardeña Malpica, vecino de Jalapa, un solar de 60 varas en cuadra, de que hizo donación Sebastián González a su hija la referida Ana González, el cual linda por la parte de arriba con casas de Lucas Cardeña y de Juan Rodríguez de Herrera; y por abajo, con solar de Vicente Lorenzo, en el precio de 45 pesos de oro común.
Francisco Martel, carpintero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Sebastián González, vecino de Jalapa, 550 pesos de oro común, los 495 de once mulas de arria con sus aparejos, y los 55 pesos restantes por dos indios llamados Juan y Baltazar que le traspasó con las dichas mulas, en esta manera: 180 pesos de contado, 170 pesos para dentro de 24 días, y los 200 pesos restantes cinco meses después de la fecha de esta escritura.
Doña Isabel de Acosta, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos Manuel de Acosta y Lucía Lagunes, casada en primeras nupcias con Antonio de la Barreda Gayón y en segundas con Sebastián González, otorga poder para testar al Licenciado don Pedro García de Baldemora, Clérigo Presbítero, domiciliado de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, y el Licenciado don Antonio Díaz de Acosta, así como de albaceas y como herederos, nombra a sus hijos naturales Manuel e Ignacia de Acosta.
Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Sebastián González 605 pesos y cuatro tomines de oro común que de él recibió prestados.