El Corregidor Gaspar Ascencio Cornejo visitó los carros de Hernando de Lemos, vecino de los Ángeles, que vienen de la ciudad de la Veracruz bajo el cargo de Francisco Fernández, en cuyos carros halló a la gente siguiente: Juan, Capitán, de la Puebla; \"Francisco Cholula\"; Melchor, de Guautitlan [Cuautitlán]; Juan, chico; Gerónimo [Jerónimo], de Cuautla, y Francisca su mujer; Diego, de Tlaxcala, y Mariana su mujer; y Nicolás de la Puebla.
Doña Antonia de Zárate, viuda y albacea de Luis de Guevara, vende a don Esteban de Salas, vecino del pueblo de Colipa, una casa de paredes de cal y canto, techada de tejas, labrada en un solar de la Cofradía de las Almas del Purgatorio, ubicada en la parroquia de este pueblo, que linda al oriente con casa y solar de los herederos de Melchor de los Reyes y solar de Pablo Molina, al sur con solar de Juan Marín y Pedro Sayago, al poniente con solar de Francisco Fernández y al norte con casas y solar de Antonio Ibáñez, al precio de 600 pesos.
Francisco Fernández, natural y vecino de Naolinco, hijo legítimo de Francisco Fernández y de Inés Dorantes, difuntos, otorga su testamento donde declara que es casado con María Gertrudis Dorantes con quien tuvo por hijos a Juana Fernández, difunta; José Fernández,casado; Francisco Fernández casado. Nombra como albaceas testamentarios a su mujer María Gertrudis y a su hijo José Fernández. Nombra como herederos universales a sus hijos José y Francisco, y a su nieto Juan Varela. Declara que sus bienes y deudas que tiene lo saben sus albaceas, quienes pagarán las que deba y cobrarán las que a él le deban.
Doña Leonor del Valle y José Ventura Fernández, vecinos del pueblo de San Juan Coscomatepeque [Coscomatepec], jurisdicción de la villa de Córdoba, en voz y nombre del Capitán Juan José Fernández, marido y padre de los otorgantes, en virtud de poder que les confirió, otorgan su testamento como se los dejó comunicado. Declaran que dicho capitán era natural de la ciudad de Sevilla, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de Francisco Fernández y de Isabel Díaz, difuntos, asimismo, dijeron que falleció el día [10] de marzo de 1720 y sepultado el día 11. Declaran, para que conste, que el trapiche de hacer azúcar que tuvo el difunto en esta jurisdicción, está fundado en tierras del Bachiller don Sebastián de Torija Ortuño, a quien le había pagado los réditos por tenerlas a censo, y aunque le había dejado de pagar y no le había enterado de ello, no redimió el censo por el perjuicio que le hacían los indios del pueblo de San Martín Tepataxco [Tepatlaxco] de esta jurisdicción, sembrando sus milpas sobre las cañas de dicha hacienda, y fue su voluntad que enterando de ello a don Sebastián de Torija, se le pagase lo que se le estuviese debiendo. Declaran por bienes del difunto un trapiche de hacer azúcar nombrado Señor San José, con todo lo que le pertenece. Declara haber sido casado con doña Leonor del Valle desde hace treinta años, con quien procreó a doña Melchora [Fernández de los Reyes], mujer del Alférez don José del Hoyo; a José Ventura, mayor de veintisiete años; María del Valle, mujer de Alonso Álvarez; a Antonio Fernández; a doña Francisca del Valle; a Juan Francisco; doña Josefa; y a Salvador. Ordena que el remanente del quinto de sus bienes se le entregue a su hija María del Valle. Declara tener por hijo natural a José Fernández de Estrada, de treinta y cuatro años, a quien le tiene dado por la parte que le pertenece por derecho, 380 pesos en diferentes ditas que le debían diferentes deudores. Se nombran ambos otorgantes como albaceas y doña Leonor del Valle como tenedora de sus bienes y como herederos universales a sus hijos legítimos.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOFrancisco Fernández, vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder general a don Vicente Agudo, para que lo defienda de los pleitos que tenga o tuviere con cualquier persona, pareciendo ante las autoridades correspondientes, presente pedimentos, requerimientos, autos, diligencias y demás que sea necesario, por lo que se le confiere éste con libre y general administración y con facultad de sustituir.
Leonor de la Rosa, vecina de Veracruz, dio carta poder a Francisco Fernández y a Hernán García, para que en su nombre puedan vender una esclava negra llamada Isabel, en el precio que concertaren.
Don Francisco Fernández, gobernador actual de los pueblo de San Pedro Tonayán y San Pablo Coapan; sus alcaldes Juan Gerónimo y Salvador Juan; regidores Martín de la Cruz y Salvador Diego; escribano de Cabildo Pascual Alonso, dijeron que en cumplimiento de una real cédula de Su Majestad para poner maestros de escuela en los pueblos de esta jurisdicción, el Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa, les asignó por maestro de San Pablo Coapan a Pedro Gómez, por tiempo de 4 años, en la cantidad de 140 pesos de oro común anuales, con más 12 fanegas de maíz por año, y un huevo el viernes y otro el sábado por cada estudiante a la semana, los cuales se le han de ir pagando conforme fueren corriendo, y los dichos pesos por los tercios del año, a partir del 4 de mayo del presente de la data.
Don Francisco Fernández, gobernador actual del pueblo de San Pedro Tonayán; sus alcaldes Juan Matías, Gabriel Jiménez, Pedro Miguel y Francisco Gabriel; regidores Pedro Hernández y Diego de Mendoza; alguacil mayor, Andrés Sebastián, dijeron que por real cédula de Su Majestad se ordenó se pongan maestros de escuela en los pueblos de esta jurisdicción, y en su cumplimiento, el Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa, eligió por maestro de su escuela a Lucas Francisco de Ayala, por tiempo de 4 años, a razón de 200 pesos de oro común anuales, más 12 fanegas de maíz, un huevo el viernes y otro el sábado por cada muchacha o muchacho a la semana.
Francisco Fernández, residente en el ingenio de azúcar nombrado San Pedro [Buena Vista], jurisdicción de Jalapa, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, vecino de esta provincia, 52 pesos de oro común, precio de una mula cerrera, para fin del mes de octubre del presente año.
El Capitán Don Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, con poder de su madre Doña María González de Amarilla, se obligó junto con su poderdante a que pagarán al Capitán Francisco Fernández, mercader de negros, 3 000 pesos de oro común, precio de once piezas de esclavos, de diferentes nombres y edades, en esta manera: 1 200 pesos para fin del mes de abril de 1629, y los 1 800 pesos restantes para de allí en un año corrido.