El Capitán Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, como albacea del Álferez Miguel de Zamora por codicilio, en concurso de Francisca Micaela y Sebastiana María de Zamora, esta última su legítima mujer y heredera del difunto, quien a su vez fue albacea de Juana de Bonilla, dijo que tenía un solar yermo en este pueblo, y por no tener herederos ni hijos más que a Juan Hidalgo que se encuentra en La Habana, ha resuelto venderlo a José de Arauz, pardo libre vecino de este pueblo, cuyas colindancias son con solar que fue de María de Ochoa y Calle Real y ciénega que llaman de Xallitic. La venta se hace con todas sus entradas y salidas, usos y costumbres, libre de censo, empeño e hipoteca en 60 pesos de oro común que se da por entregado.
Domingo José de Santa María, natural de la Ciudad de Sanlúcar de Barrameda, hijo legítimo de los difuntos Bartolomé de Santa María y Ana Josefa de Salvo, y Catarina Crisóstomo Vázquez, vecina de este pueblo, hija legítima de los difuntos Sebastián Vázquez y María de Ochoa, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas testamentarias el uno del otro y designan como herederos universales a sus hijos legítimos Patricio y Juan José.
El Capitán Bartolomé de Castro, vecino y mercader de Jalapa, como albacea y tenedor de los bienes del Alférez Miguel de Zamora por codicilio que otorgó, quien a su vez fue albacea de Juana de Bonilla, quien tenía entre sus bienes un solar yermo, y ha resuelto vender dicho solar a José de Arauz, pardo libre, de esta misma vecindad, cuyas colindancias son con solar que fue de María de Ochoa y Calle Real y ciénega que llaman de Xallitic. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 64 pesos de oro común que se da por entregado.
Diego Vázquez, vecino del pueblo de Jalapa, casado con Gertrudis Jácome, hijo legítimo de Sebastián Vázquez, difunto y de María de Ochoa, otorga su testamento donde declara tener como bienes 3 mulas aparejadas, 2 caballos, 3 yeguas, 2 yuntas de bueyes, 2 vacas, entre otros bienes menores. Declara que Gertrudis de Segura, viuda de Pedro Conde, vecina del ingenio Grande le debe 548 pesos. Declara que al tiempo de casarse su mujer trajo como dote 2 mulas aparejadas. Nombra como herederos a sus 4 hijos, como albacea a su mujer y a Domingo José de Santa María.
Domingo Fernández de Santa María, natural de la Ciudad de San Lucar de Barrameda, hijo legítimo de Bartolomé Fernández de Santa María y de Ana Josefa de Salvatierra; y Catarina Crisóstomo Vázquez, hija legítima de Sebastián Vázquez y de María de Ochoa, ambos otorgan su testamento uno al otro de la siguiente manera: hacen las mandas acostumbradas. Domingo Fernández remite a sus padres 100 pesos. Declaran deben a algunas personas ciertas cantidades que aparecen en sus apuntes, así también algunas personas les deben a ellos. Tienen como bienes la casa de su morada y otra abajo del Convento de San Francisco. Al tiempo de casarse él tenía 300 pesos de caudal y ella no contaba con caudal alguno. Se nombran albaceas mutuamente, a Bernabé Antonio Vázquez y a Juan Ortiz, y como herederos a sus dos hijos.
Don Juan de Aparicio, vecino de Jalapa, dio carta de libertad a su esclava Francisca de Yépez, mulata prieta , hija de María de Ochoa, esclava que fue de sus padres Don Lázaro González y Doña Francisca de Yépez, difuntos, porque así es su voluntad.
Catarina Crisóstomo Vázquez, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos Sebastián Vázquez y María de Ochoa, viuda y albacea de Domingo José de Santamaría, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a su hijo Patricio José de Santamaría y como herederos al citado Patricio, junto con Juan José Santamaría, su otro hijo legítimo.