El Capitán don Gregorio Fernández Mantilla, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Gaspar de Ortega Caballero, vecino y mercader de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que venda una esclava negra de nombre María Antonia, de 15 años de edad, en el precio que convenga.
Doña Juana Margarita de Oliver, viuda, vecina de Jalapa, dijo que como madre, tutora y curadora de sus menores hijos, dio su poder cumplido a Diego Martín de Ayala, Procurador de la Audiencia Ordinaria de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre venda una negra esclava que quedó por bienes de su difunto marido, nombrada María Antonia, por el más alto precio que hallare.
Rosa Teresa de Ortega, vecina de este pueblo, dijo que en 1720, compró a Enrique Spencer, Factor de la Compañía y Asiento de la Gran Bretaña, una negra esclava, nombrada María Antonia, de 27 años de edad y hoy vende a María Isabel de Echeagaray, mujer de Blas Clavijero, libre de empeño, sin asegurarla de vicio o enfermedad, al precio de 300 pesos.
Don José de Ugarte, vecino de este pueblo de Jalapa, dijo que don Francisco Pérez de Arellano, vecino de la jurisdicción de la Antigua, en su testamento le confirió poder para testar, por lo que obedeciendo su última voluntad, le otorga libertad a una esclava nacida en casa, nombrada María Antonia de color morena, de poco más de 40 años.
Doña Isabel Fernández de la Calleja, vecina del pueblo de Jalapa, viuda y con poder para testar del Capitán don José Pérez de Arellano, junto con su hijo don Francisco Pérez de Arellano, manda por vía de codicilio que a su muerte se otorgue libertad a la mulata María Antonia, junto con su hijo José Antonio, ambos esclavos y que a su hija María Josefa, se le entreguen al momento de cumplir 25 años, 50 pesos de la quinta parte de sus bienes.
Felipa Martínez Carenzo, mujer legítima de Nicolás de Bolaños, vecinos de esta villa de Córdoba, con licencia previa de su marido, otorga que vende a Sebastiana Cid, mujer legítima de Antonio Millán Quijada, una negrita pieza de Indias, bozal, la cual no está bautizada y se ha de llamar María Antonia, que es la misma que compró del Capitán Lucas de Llanos Salazar, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, Director General del Asiento de Negros. La vende en precio de 360 pesos de oro común.
Sans titreDon Antonio Lorenzo de Riascos, Pagador de la Real Armada de Barlovento y Seno Mexicano, residente en esta villa de Córdoba, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, otorga que vende al Capitán don Gregorio Martínez de Solís, Alguacil Mayor y Regidor Perpetuo de esta villa, una negra bozal su esclava, nombrada María Antonia, sin bautizar, y su cría nombrada Bernarda, dicha negra tendrá como treinta años, que hubo y compró del armazón del cargo del Capitán [Lucas] de Llanos Salazar, Director General que fue de dicho asiento. Las vende por esclavas cautivas en precio de 400 pesos de oro común en reales de contado, que por dichos esclavos le han dado y pagado.
Sans titreEl Capitán don José de Robledano de Cardeña, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Nicolás de Acosta, vecino de Misantla, jurisdicción de La Antigua Veracruz, una negra esclava nombrada Ana María de 35 a 40 años, junto con sus 2 hijos de nombres María Antonia y Manuel, en la cantidad de 500 pesos por los tres.
Francisco de Araciel, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial en primer lugar a don Lázaro Penagos y en segundo a don Mateo Cosío, ambos vecinos de la Ciudad de la Nueva Veracruz, para que en su representación puedan vender a cualquier persona una esclava negra nombrada María Antonia, en 250 pesos libres de alcabala, con la calidad de que no pueda ser vendida en mayor cantidad, la cual venderán por esclava, libre de empeño e hipoteca.
Don Andrés Rodríguez, vecino y Labrador de Jalapa, con poder general otorgado por el Licenciado don José Velázquez de la Cadena, Presbítero del Arzobispado de la Ciudad de México, y doña Ana Micaela de Atienzo y Ábrego, viuda de don Juan Isidro Velázquez de la Cadena, el primero albacea de su difunto tío y la segunda como tutora de sus hijos menores, vende a doña Teresa Ortiz, de la misma vecindad, una mulata cocha de nombre María Antonia, viuda de Antonio Tomás, también esclavo, hija legítima de Antonia, dicha venta la hace en 200 pesos.