El Capitán Antonio Beltrán, vecino y labrador en el desierto de Perote, provincia de Jalacingo, otorga poder al Bachiller Laureano de Céspedes, Presbítero y a Fernando de Gálvez, Procurador de la Real Audiencia, ambos vecinos de la Ciudad de México, para que en su representación puedan seguir y concluir el pleito que tiene contra don Pablo de Rojas Porres y Villalón, de la misma vecindad.
Don Sebastián de la Peña, escribano real de Jalapa, dio fe como Don Pablo de Rojas Porres y Villalón, Juez privativo para la nueva composición de tierras y repartimiento de esta Nueva España, que tiene ejecutado en la provincia de Jalacingo, recibió de Don Juan de Malpica, vecino del desierto de Perote, 300 pesos de oro común.
Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador en el desierto de Perote, dio su poder cumplido a su yerno Felipe Barrera Gayón, vecino de dicho desierto, para que en su nombre parezca ante el Tribunal de Testamentos, Capellanías y Obras Pías de la ciudad de la Puebla de Los Ángeles, y pida se le haga buena la venta de la hacienda de labor nombrada Tenextepec, de la jurisdicción de Jalacingo, que le vendió la Obra Pía de Casa y Huérfanas del pueblo de Jalacingo y Atzalan; o que se le dé por libre del cargo del censo de 2000 pesos, en que dicha obra pía le vendió la hacienda; y pida se le paguen las mejoras y reparos que le hizo, pues Don Pablo de Rojas Porres y Villalón, Juez de medidas de tierras, se la tiene embargada para adjudicársela a Su Majestad, en virtud de que no hay más títulos que la escritura de venta otorgada a su favor por la dicha obra pía, quien la hubo por remate.
Don Pablo de Rojas Porres y Villalón, Juez comisionado para la composición de tierras, medidas de ella y repartimiento de aguas para la provincia de Jalacingo, dijo que en prevención de cualquier acontecimiento y hallándose con 950 pesos de oro común en reales, procedidos de los haberes de Su Majestad, recaudados por la mencionada composición, y para el seguro de la dicha cantidad, la puso en depósito, guarda y fiel encomienda, ínterin sube a la ciudad de México, en el Alférez Don Miguel de Zamora, vecino de Jalapa.