El Alférez Miguel Méndez Ferrera, vecino de este pueblo, manifestó 300 pesos de cacao, canela, azúcar, azafrán, pimienta, jabón, candelas, tabaco y ropa de la tierra, que tiene en una tienda para vender, “donde tiene una negra su esclava nombrada Juliana”, de lo que resulte de la venta pagará la alcabala.
Melchor del Moral, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Luis y al capitán Francisco Díaz Pimienta, 400 pesos de oro común, precio de una negra llamada Juliana, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1617, todos juntos en una paga.
Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio de San Pedro Buenavista, dio carta de libertad a Diego, mulato, de menos de un año de edad, hijo de Juliana, su esclava mulata, porque nació en su casa y le ha criado.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, vende a Melchor del Moral, de la misma vecindad, una negra llamada Juliana, de nación Angola, bozal, de 20 años de edad, costal de huesos, sin asegurarla de tacha ni enfermedad pública ni secreta, libre de hipoteca, empeño ni enajenación, por el precio de 400 pesos de oro común.
Nicolás de Utrera, vecino de esta provincia, vende a Francisco García, residente en esta provincia, una negra esclava llamada Juliana, de nación Angola, de 20 años de edad, con todas sus tachas y enfermedades que tuviere, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 300 pesos de oro común.
Juan Martínez, vecino de la ciudad de México, vende a Isabel Tamayo, ventera de la Venta de Lencero, en esta jurisdicción, una negra llamada Juliana, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, habida en buena guerra, sin asegurarla de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño, y enajenación, por el precio de 360 pesos de oro común, horros de alcabala.
Isabel Tamayo, viuda de Diego Salazar, residente en la Venta de Lencero, como principal deudora, y Alonso Martínez, dueño de su recua, vecino de Los Ángeles , como su fiador, juntos y cada uno de por sí, se obligaron a pagar al Capitán Andrés de Acosta y a Juan Martínez, vecinos de la ciudad de México, 360 pesos de oro común, precio de una negra llamada Juliana, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.
Francisco García, herrero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Nicolás de Utrera, residente en ella, 300 pesos de oro común, precio de una negra esclava llamada Juliana, de tierra Angola, en esta manera: 100 pesos para de la fecha de esta escritura en seis meses corridos, y los 200 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620.
Fray Pedro Romero, hermano mayor del hospital de Nuestra Señora de la Concepción de este pueblo, con licencia de Fray Juan Enríquez, Hermano mayor Provincial de la Orden de la Caridad de San Hipólito, vende a Juan Hidalgo de Sotomayor, vecino de la ciudad de México, un negro esclavo de este hospital, criollo de Jalapa, nombrado Diego Mancilla, hijo de Juliana, negra criolla, difunta, esclava del dicho hospital, de 20 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 310 pesos de oro común.
Luis de Benavides Albacete, clérigo residente en esta provincia de Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez, vicario de Tlacolula, una esclava negra llamada Juliana, en 434 pesos de oro común.