El gobernador, alcaldes y regidores del pueblo de San Juan Xiutetelco, jurisdicción de Teziutlán, se obligaron a construir una casa en este pueblo de Jalacingo a Luis de Barrientos, de cal y canto, de 7 varas de alto, con cuatro aposentos bajos y cuatro aposentos altos, sus corredores y un balcón; de 24 varas de largo y 12 varas de ancho, para de hoy en día de la fecha en un año; por el precio de un órgano que les ha de dar acabado del tamaño y forma del de Santa María Tlapacoya, el cual les ha de entregar para fin de febrero de 1696, en la ciudad de Los Ángeles.
Don Luis de Barrientos, Don Alberto Pérez, vecinos de la jurisdicción de Jalacingo; y Don Salvador Vázquez Casto, Don Pedro Pérez y Don Diego Vázquez Monge, vecinos de la jurisdicción de Teziutlán, dijeron ser dueños de tierras en el paraje de Atlalpa, de esta jurisdicción, y estar compuestos con Su Majestad, dieron su poder cumplido a Don Francisco López de Aguilera, vecino de Teziutlán, para que en sus nombres parezcan en el Superior Gobierno de la ciudad de México y corte de la Nueva España, y pida y suplique, se les conceda licencia para sembrar caña dulce y fundar trapiches de azúcar.
Don Luis de Barrientos, vecino de Jalacingo, se obligó a pagar a Don Manuel Alonso Carabe, Tesorero General de la Santa Cruzada, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 1300 pesos de oro común, por otros tantos procedidos de bulas, para fin del mes de enero de 1698, todos juntos en una paga.
Luis de Barrientos y Micaela Ruiz de la Mota, su legítima mujer, se dieron mutuamente poder cumplido para que el que cualquiera de los dos quedare vivo, haga y otorgue el testamento del que falleciere.