Juan Camacho y Juan Martín, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan que venden a Sebastián Barradas y a Agustín Luis, como albaceas y tenedores del Capitán Hipólito de la Peña, su heredero, una casa baja de piedra y barro y su solar de 68 varas de frente y 91 de fondo, situada en la Calle Real que de la Plaza Pública va a la tenería de curtir cueros, linda por una parte con casa y solar de Calixto Ventura López, al frente con dicha calle y casa de José Luis, y por otra parte con solar y casa que fue de Isabel Bautista; cuya casa se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 480 pesos de oro común, mismos que se dan por recibidos.
Hipólito de la Peña, vecino de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a don Francisco Miguel de Campo, de esta vecindad, para la introducción que han tenido en el rancho El Lencero, y para que en su representación parezca ante Tribunales Superiores e Inferiores Eclesiásticos o Seculares y ponga demandas que a él le convengan.
Hipólito de la Peña, Capitán de la Compañía de Infantería Española del pueblo y doctrina de Naolinco, otorga poder a Antonio de Noriega, de esa vecindad, para que en su nombre parezca ante el Señor Virrey o cualquier tribunal en razón de todos sus pleitos, causas, negocios civiles, criminales, militares y eclesiásticos, demandando y defendiéndolo de cualquier comunidad y personas.
Sebastián Barradas y Agustín Luis, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas y tenedoras de bienes del Capitán Hipólito de la Peña, tutores y curadores de sus menores hijos, venden al Capitán José de Burgos, vecino de la Veracruz, Alcalde Ordinario, una esclava mulata nombrada Matiana de 29 años de edad, misma que quedó de los bienes del difunto y este la hubo de Agustina de Orduña Castillo como aparece en escritura, cuya esclava se encuentra libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 350 pesos de oro común que ha recibido.
Doña Juana de Rivera, viuda de Don Francisco de la Peña, y sus hijos legítimos Hipólito de la Peña y Bernarda de la Peña, se dieron por contentos y satisfechos de la parte y porción que a cada uno le cupo de los bienes que quedaron por fin y muerte del dicho Don Francisco de la Peña.
Doña Juana de Rivera, viuda de Don Francisco de la Peña, y su hijo Hipólito de la Peña, como albaceas del dicho Don Francisco de la Peña, dijeron que en vida el susodicho vendió un solar en este pueblo al Bachiller Diego Martín de los Reyes, pero por falta de escribano no hizo escritura de venta, y ahora, los otorgantes en nombre de su marido y padre, venden al beneficiado de Naolinco Don Diego Martín de los Reyes el dicho solar, con sus entradas y salidas, en el precio de 50 pesos de oro común.
José de Acosta y Josefa Lagunes, vecinos del pueblo de Naolinco, juntos de mancomún como marido y mujer, venden a Hipólito de la Peña, de la misma vecindad, una casa de piedra y zacate, que mide 16 y media varas de largo y 11 de frente, con un solar que tiene 58 varas de frente y 36 de largo, ubicado en este pueblo frente al cementerio de la parroquia, colinda con solar de María Lagunes y por otro lado con la zanja. La venta se hace en 250 pesos.
Juan de Lezama, vecino del pueblo de Xicochimalco, dueño de recua, vende al Capitán Hipólito de la Peña y a Sebastián Barradas, españoles, vecinos del pueblo de Naolinco, 29 mulas aparejadas y 3 de silla, las primeras en 40 pesos cada una y las segundas en 60, que suman 1, 200 pesos, de los que tiene recibidos 400 pesos, lo demás ha de pagarlos por mitad en el primer y segundo viaje de la flota que se está esperando.
José Joaquín Cortés de la Higuera, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que tiene poder para diferentes efectos de doña Magdalena Josefa de la Higuera, su madre viuda vecina de la Puebla y usando de él, vende al Capitán Hipólito de la Peña, de la misma vecindad, un negro criollo nombrado José del Rosario, de 33 años de edad más o menos, quien se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 350 pesos de oro común que se da por entregado.
Sebastián Barradas y Agustín Luis, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas y tenedores del Capitán Hipólito de la Peña, dijeron que el difunto tenía contratado y ajustado con Francisco de Castro, vecino del pueblo de Naolinco, la venta de una casa ubicada en dicho pueblo en 1, 000 pesos, de los cuales le pagó 600 pesos, pero falleció antes de que le acabara de pagar, y en atención ha haberse satisfecho ya los 400 pesos restantes, le otorgan la venta de la casa y solar, que tiene 36 varas de frente y 58 de fondo, linda con solar de María Lagunes y con zanja de agua que va por este pueblo; la venta se hace con todas sus entradas y salidas, usos y costumbres.