Martín López, indio natural de Chantepec, sujeto de Tecamachalco, entra en servicio y soldada con Juan Martín Pedrero, vecino de Tecamachalco, por tiempo de dos años y al precio de 12 pesos de oro común anuales.
Gerónimo de Paredes, vecino de Jalacingo y estante en Jalapa, dio en arrendamiento a Manuel Bello y a Pedro de Andrada, vecinos de Jalacingo, dos caballerías de tierra que están entre el pueblo de Altotonga y Jalacingo, que heredó de sus padres, lindan por una banda con tierras de Martín López, y por la otra, con tierras del hospital de Perote, con las casas y árboles frutales que tuvieren, durante seis años, al precio de 20 pesos de oro común anuales.
Juan Martínez, vecino de la ciudad de México, vende a Martín López, vecino de la ciudad de México, del barrio de San Jerónimo, una negra llamada María, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, recién venida de Guinea y Angola, con las tachas y enfermedades que tuviere, sujeta a servidumbre, habida en buena guerra, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 360 pesos de oro común.
Martín López, vecino de la ciudad de México, dueño de su recua, se obligó a pagar al Capitán Andrés de Acosta y a Juan Martínez, vecinos de la referida ciudad, y a cualquiera de ellos in solidum, 360 pesos de oro común, precio de una negra llamada María, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.