Don Agustín Zavala, en ausencia de don Bernardo Maturana, solicita la cancelación de una escritura, por la cantidad de 8,710 pesos, los cuales ha recibido de don Martín Ruiz Colorado y de don Salvador Domínguez Gallegos, vecinos de la ciudad de Cádiz.
Lucas Francisco de Ayala, vecino del pueblo de Jalapa, vende a José Antonio de Santa Ana, \"Alías\" Cagigas, residente en el pueblo de Jalapa, un rancho de labor que posee en términos de este pueblo, que hubo de doña Inés María de Luna, la venta se hace con todas sus tierras, aguas y montes, llamadas Tlalmecapan de Santiago, linda con un potrero y una caballería de tierra montuosa que corre hasta el río de Nacaestapalate y dicha suerte de tierra comienza a correr desde el molino que fue de Catalina, por el frente linda con casa y solar del Alférez Agustín Zavala. Dichas tierras miden 1 313 varas de largo y 388 de ancho de norte a sur. La venta se hace con todas sus entradas, salidas, usos, costumbres que les pertenece, libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 800 pesos de oro común que por él le ha pagado.
Francisca Suero Zavala, viuda de Bernardo Velásquez, vecina del pueblo de Jalapa, de una parte y por la otra Agustín Zavala y María Velázquez Zavala, viuda, de la misma vecindad, herederos del mencionado Bernardo, su padre, en concurso de Bernabela Antonia, viuda vecina de la Nueva Veracruz y Lorenza, soltera mayor de 25, ausentes, hermanos, prestando voz a los ausentes, venden a Sebastián Barradas, una casa de piedra, que linda con solar de Francisca Ramírez, con solar y casa que fue de Diego Sánchez, difunto, hace frente con el manantial de agua llamado Techacapa y con la Calle Real que sale de este pueblo para la Veracruz. La venta se hace en 600 pesos, 100 de ellos los ha recibido y los 500 restantes los ha de pagar de 100 pesos por cada viaje que haga con su recua cargada de la Ciudad de la Veracruz a la de México, Puebla o Tlaxcala.
Alonso de Torquemada, Juan Bravo de Alarcón, Agustín Zavala y el Alférez Sebastián de la Higuera, vecinos de Jalapa, otorgan poder a don Pedro Velázquez de la Cadena, vecino de la Ciudad de Puebla, para que en su nombre y representación parezca ante don Juan de Jáuregui y Bárcena, Provisor y Vicario General del Obispado de la Puebla y le solicite información sobre el daño que puede causar a la salud el aguardiente que se vende en esta jurisdicción.
El Capitán Don Diego de Licona, el Alférez Don Agustín Zavala, el Sargento Don Sebastián de la Higuera, Cabos de Escuadra Don Nicolás Miguel, Don Cristóbal de Espinosa, Don Gregorio Alvarez y Don Marcos de Arellano, de la Compañía del Batallón de los Pardos de Jalapa, dieron su poder cumplido al Alférez Don Juan de Sousa, residente en este pueblo y vecino de la nueva Veracruz, para que en sus nombres parezca ante el Excelentísimo Señor Don José Sarmiento Valladares, Virrey, Gobernador y Capitán General de esta Nueva España, y suplique se sirva su Excelencia relevarlos de la carga y pensión de los reales tributos, en atención a ser soldados milicianos, y están prontos, cada vez que son llamados por el gobernador de la ciudad de Veracruz para darle auxilio; y esto lo hacen a su costa, además, conducen por los caminos las platas de Su Majestad, cada vez que Su Excelencia se sirve despacharlas, sin costarle a Su Majestad cosa alguna.
Ana Suero Zavala, vecina de Jalapa, otorga poder para testar a Isabel López Ruiz Matamoros para que en su representación ordene su testamento. Asimismo la nombra su albacea, así como al Alférez Agustín Zavala. Como herederas nombra a la mencionada Isabel López y a Francisca Zavala.
Domingo Martín, Francisco del Castillo y Antonio de los Reyes, residentes en este pueblo, se obligan a pagar a Domingo de Villanueva, Antonio Hidalgo de Agudelo, y por ausencia de ambos a Agustín Zavala, residente en este reino, la cantidad de 3, 733 pesos y 3 reales, que son el resto de 11, 200 pesos que debían a María Justa Vitmont, vecina de Cádiz.
Isabel López Ruiz Matamoros, vecina de Jalapa, otorga poder especial a Agustín Zavala, de la misma vecindad, para que en su representación, parezca ante la Real Justicia de la Ciudad de la Antigua Veracruz y presente la Real Provisión mandada despachar en la Ciudad de México el 18 de agosto de 1702, refrendada por Juan de Aguirre, Teniente de don José Antonio de Anaya, Secretario de Cámara, para que pida su cumplimiento y se reciba la información que tiene ofrecida.
Domingo Martín, Antonio de los Reyes y Francisco del Castillo, residentes en este pueblo, se obligan a pagar a Antonio Hidalgo de Agudelo, ó a Agustín Zavala, la cantidad de 4, 546 pesos, que son el resto de 13, 742 pesos y 4 reales, que debían a Nicolás Fernández del Castillo, vecino de Cádiz.
Antonio Hidalgo de Agudelo, cargador de la flota a cargo de Rodrigo de Torres, residente en este pueblo, otorga poder general a Agustín Zavala, Gregorio de Lili y a Blas de Ojas, residentes en este pueblo, para que reciban y cobren todas las cantidades de pesos, oro y plata que le adeuden, y que lo representen en todos sus pleitos.