Gerónimo Farfán, vecino de los Ángeles, residente al presente en este pueblo, pintor y dorador, se obligó a pagar a Baltazar Ponce, vecino de esta provincia, o al beneficiado Boecio Gutiérrez, 700 pesos de oro común, por razón de otros tantos que el susodicho le prestó en reales de contado, dos meses después de la fecha de esta escritura.
Alonso Muñoz, clérigo, vecino de esta provincia, vende a Boecio Gutiérrez, clérigo, vicario en esta provincia, un esclavo negro llamado Francisco, entre bozal y ladino, de tierra Bañon, de 24 años de edad, por el precio de 360 pesos de oro común.
Luis de Benavides Albacete, clérigo residente en esta provincia de Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez, vicario de Tlacolula, una esclava negra llamada Juliana, en 434 pesos de oro común.
Simón de los Perales, residente en Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez, beneficiado del partido de Tlacolula y racionero de la catedral de la ciudad de México, una negra llamada María, de tierra Biafara, de 25 años de edad, por el precio de 375 pesos de oro común.
El Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dueño del ingenio Nuestra Señora del Rosario, hijo legítimo del Capitán Don Roque Gutiérrez de Ceballos y de Doña Ana de Irala, vecinos que fueron de esta jurisdicción, de donde es natural el otorgante, dio su poder cumplido a su hermano Fray Boecio Gutiérrez, religioso de Santo Domingo, a su yerno el Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, y a su hijo el Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, para que en su nombre y gobernándose por el tenor de una memoria, hagan y ordenen su testamento, con las cláusulas, legados, mandas, declaraciones y circunstancias de dicha memoria, y todo lo demás que les tiene comunicado.
El Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, vecino de la jurisdicción de Jalapa, albacea y tenedor de los bienes de su padre Don José de Ceballos y Burgos, entre los cuales dejó un esclavo mulato nombrado Juan Blanco, criollo del Ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, hijo de Josefa Gutiérrez, mulata, esclava que fue de dicho ingenio, de 45 años de edad, manco de un brazo y muy enfermo. Y respecto de haber servido a Don Roque Gutiérrez de Ceballos, a Don Alonso Gutiérrez de Ceballos y al otorgante, con mucho amor, asistencia y lealtad, y porque Fray Boecio Gutiérrez de Ceballos, habrá dos años que le dio 200 pesos por su libertad, lo liberó de todo cautiverio para que adelante pueda hacer lo que quisiere.
Boecio Gutiérrez, beneficiado del partido de Tlacolula, dio carta-poder a Roque Gutiérrez de Ceballos, su hermano, para que pueda cobrar en su nombre cualesquier pesos de oro común que le fueren debidos en esta Nueva España.
Francisco Pérez Romero, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar al beneficiado Boecio Gutiérrez, presbítero, 400 pesos de oro común, precio de un sitio de estancia de ganado menor que le vendió en términos de Jalapa, entre la Venta de Reynoso y la de Xalatengo, según consta por la merced original que se hizo a Diego de Locate, vecino de Tecamachalco, para fin del mes de marzo de 1609, todos juntos en una paga.
Juan de Sosa del Castillo, mercader, vecino de Jalapa, vende al beneficiado Boecio Gutiérrez presbítero, un esclavo negro llamado Pedro, de nación Angola, de 22 años de edad, poco más o menos, entre bozal y ladino, por el precio de 330 pesos de oro común.
Cristóbal de Salazar, residente en el pueblo de Jalapa, vende al beneficiado Boecio Gutiérrez un esclavo negro llamado Pedro, de nación Angola, de 24 años de edad, por el precio de 400 pesos de oro común.