Luis de Benavides Albacete, clérigo residente en esta provincia de Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez, vicario de Tlacolula, una esclava negra llamada Juliana, en 434 pesos de oro común.
Luis de Benavides Albacete, clérigo, revocó en todas sus partes el poder que otorgó a Juan de Quiroz el 6 de octubre del presente año, para que lo representara en todos sus pleitos civiles y criminales.
Luis de Benavides Albacete, clérigo, estante en Naolinco, dio carta-poder a Alonso del Moral, vecino de Veracruz, para que en su nombre pueda pedir y cobrar cualesquier pesos de oro común que le debieren en esta Nueva España.
Luis de Benavides Albacete, clérigo, el licenciado Esteban de Contreras, abogado de la Real Audiencia y el Alférez de la ciudad de Mérida, Francisco Martín Redondo, formaron una compañía en la cual cada uno puso 200 pesos de oro común para comprar mercaderías en la ciudad de Mérida y venderlas en la nueva Veracruz.
Melchor del Moral, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Luis de Benavides Albacete, clérigo, 540 pesos de oro común, precio de 14 mulas que le vendió, 12 a 40 pesos y 2 a 30 pesos; para fines de febrero de 1605, todos juntos en una sola paga.
Luis de Benavides Albacete, clérigo, estante en Jalapa, dio su poder cumplido a Francisco de Lorca, estante en Jalapa, para que lo represente en todos sus pleitos y causas civiles y criminales y para que pueda recibir y cobrar cualesquiera de sus bienes, así por obligaciones, cédulas, cuentas de libro o de otra manera.
Juan de Quirós, con poder de Luis de Benavides Albacete, empeñó a Juan Díaz Matamoros, vecino de esta provincia, una esclava negra llamada Magdalena, de nación Cabo Verde, con dos hijos, varón y hembra, mayores de tres años, durante un año y en la cantidad de 500 pesos de oro común.
Juan de Quiroz, estante en su ingenio de azúcar llamado San José, donde llaman Zoncuantla y Santiago, y en nombre de Luis de Benavides Albacete, su socio en el referido ingenio, vende al bachiller Juan de Quiroz, Alonso García, el mozo, y a Lázaro Francisco, empleados de su hacienda, un sitio de potrero, ubicado en el Valle de Zoncuantla, linda con caballerías de tierra de esta hacienda y con el río de Zoncuantla, por el precio de 1 000 pesos de oro común.
Luis de Benavides Albacete, clérigo, estante en Naolinco, vende al beneficiado de Tlacolula, Boecio Gutiérrez, un esclavo negro en 250 pesos de oro común.
Alonso de Sierra, vecino de esta provincia, se obligó a pagar al padre beneficiado Luis de Benavides Albacete, 125 pesos de oro común, por razón y precio de 50 fanegas de maíz que le vendió, a 20 reales cada fanega, para el día de San Juan, en junio del presente año de 1604.