Don Juan García, natural y vecino de esta villa, hijo legítimo de José García y de doña María López, ambos difuntos, estando enfermo en cama, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que fue casado con doña Atanasia Barradas, ya difunta, de cuyo matrimonio no les quedó sucesión. Declara que a su albacea le dejó hecho un comunicado secreto para descargo de su conciencia. Declara por sus bienes treinta y cuatro novillos, en compañía y al cargo de don Luis García; 12 onzas de oro en poder de su hermana política doña Juana Hernández. Declara que no debe a nadie y a él le deben 100 pesos Ignacio Vázquez y 17 pesos José Vázquez. Nombra por su albacea a su hermano don Antonio García López, actual cura del pueblo de San Jerónimo Coatepec, a quien da todo el poder y facultad de albaceazgo. Nombra por sus herederos universales a sus dos hermanos, el presbítero don Antonio García López y a don Santiago García López.
Sem títuloEl ciudadano Ramón Lozada, de esta vecindad, dijo que debe a doña Mariana Martínez de Aguirre, de esta vecindad, la cantidad de 1 050 pesos, mismos que se obliga de pagar en término de 3 años con réditos de 5 por ciento anual. Para caución y seguridad del capital y réditos, hipoteca una casa que posee su esposa en la tercera calle de la Amargura con su frente al oriente, que lo hace con la plazuela del Carbón y casa que fue del finado don Domingo Nogueira, por el costado del norte con casas de las herederas de Mariano Zavaleta, por el costado del sur con casa de doña Josefa Ochoa, y por el poniente, que es su fondo, con solar que pertenece a la misma casa. Cuya deslindada finca la hubo y heredó su esposa, doña Guadalupe Paredes, de su señora madre doña Josefa Pozo, cuando ésta era viuda de su señor padre don Francisco Paredes, quien la hubo y compró a don José Roque de Castro, don Francisco Javier López y José Vázquez, en fecha de 28 de septiembre de 1796, ante el escribano don Ignacio José Justiniano, que se halla gravada en 200 pesos de censo principal en favor del convento de San Francisco de esta ciudad y libre de otro gravamen.
Sem títuloJuan Vázquez, María Isabel, Basilio, Joaquín y José Vázquez, herederos e hijos legítimos del difunto Bernabé Vázquez, junto con Juan Tomás Morales, marido de Juana Catarina Vázquez, hermana de los primeros, venden a Pedro Valdéz, vecino de este pueblo, un pedazo de solar que mide 10 varas de frente y 4 y media varas de fondo, el cual linda al norte con la calle que baja para la Tenería y solar de Juan de Quiñones, al sur con solares de don Juan Antonio de Zavalza y José de la Parra, al oriente con casa que labró Lucas de Campos y al poniente con la casa de los otorgantes, al precio de 40 pesos.
Doña María Vázquez, natural y vecina del pueblo de Jalapa, doncella e hija legítima de los difuntos don José Vázquez y doña Josefa de Castro, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a don Miguel de la Vega, vecino de la Nueva Veracruz, y como heredera a su alma, mencionando por bienes una casa que heredó de sus difuntos padres, la cual se hallaba dividida entre sus tres hermana ya difuntas y la otorgante, de la parte que le corresponde de dicha casa ordena se impongan 120 pesos a censo en finca segura o en la mencionada casa, con el consentimiento de las herederas, para que de los 6 pesos a razón de 5% que reditúe dicho censo se le manden a hacer misas.
El Alférez Don Bartolomé de Castro, vecino de Jalapa, salió por fiador de su hermana Josefa de Castro, viuda de José Vázquez, a que administrará bien y cumplidamente los bienes de sus menores hijos Francisca, José Julián, Gregoria María Teresa, Antonio y Cayetano, Teresa Javiera, y Dominga Ignacia, y les entregará la porción y legítima paterna que les cupiese de dichos bienes, según le fuere aplicado luego, sin plazo ni término alguno.
Don Blas Fernández Álvarez, Alférez y vecino de este pueblo de Jalapa, informa que doña Josefa de Castro, estando en cama y enferma, le otorgó poder para testar y al mismo tiempo albacea de su testamento, nombrando como herederas universales a doña Francisca, doña Gregoria, doña Maria, doña Teresa y doña Ignacia, sus hijas legítimas y de José Vázquez, su marido.
Dominga Micaela González, natural del pueblo de Acatzingo y vecina de esta Villa de Jalapa, hija legítima de Lorenzo González y Micaela Martínez, casada con Pedro Vázquez, difunto, otorga su testamento donde nombra como albaceas testamentarias a José Vázquez, su hijo, junto con don José Roque de Castro, vecino de esta villa, y como herederos universales nombra a su citado hijo José Vázquez, junto con sus nietos Pedro Antonio de 6 años y Juan José Nicolás de 4 años, hijos de su difunta hija María Antonia.
Ante don Ignacio Cortés de Vargas, Alcalde Mayor en este partido, pareció Juspeh [José] Basques [Vázquez], vecino de este pueblo, para solicitar una licencia para poner una tiendecilla, “para ayuda de sustentar sus obligaciones”, con la cantidad de 100 pesos de cacao, azúcar, jabón, candelas, tabaco y otras menudencias. En virtud de la petición fue concedida la licencia.\n
José [Joseph] Vázquez, vecino de este pueblo, manifestó 30 pesos de algunos géneros de mercadería de la tierra para vender en su tienda y pagar la alcabala de lo que vendiere.
Joseph Gómez Dávila, vecino de esta villa, y doña Marina Gómez Dávila, viuda, mujer que fue de Juan Rodríguez Durán, en voz y nombre del susodicho otorgan su testamento según y con las cláusulas que les comunicó que fueron de la manera siguiente: Fue su voluntad se den a las mandas forzosas y Casa Santa de Jerusalén 2 pesos a cada una; se digan por su alma ochocientas misas rezadas y otras cien misas rezadas por el alma de sus padres [roto]. También fue su voluntad se dieran 6 pesos a las cofradías sitas en la iglesia parroquial de esta villa; 200 pesos de limosna para la ayuda de obra material de la santa iglesia de esta villa, y otros 200 pesos para la obra del convento del señor San Antonio. Ítem fue su voluntad se den a Josefa de Prados [Prado], Teresa de Prados [Teresa Catalina de Prado] y a Juana de Prados [Juana Gertrudis de Prado], hermanas doncellas, hijas legítimas de Miguel de Prado, 200 pesos a cada una. Ítem fue su voluntad se den a María de Barrios, de nueve años, hija legítima de Francisco de Barrios y de doña Isabel Rodríguez, hermana que fue de dicho difunto, 300 pesos y una negrita nombrada María de edad de seis años, criolla de casa. Ítem fue su voluntad se den a [roto] de Aguilar, 100 pesos, y otros 100 pesos a Inés de Aguilar, sus sobrinas doncellas, hijas legítimas de Juan de Aguilar, difunto, y de María Rodríguez [Palomino]. También mandó 200 a Beatriz, niña, hija legítima de Juan de los Santos Cubillos, vecino de esta villa; 100 pesos a Juana Vasques [Vázquez] y otros 100 pesos a Rossa Vasquez [Rosa Vázquez], sus primas, doncellas, vecinas del pueblo de Orizaba, hijas legítimas del Alférez Joseph Vasques [Vázquez]. “Declaro que yo la dicha doña Mariana Gómez Dávila fui casada con el dicho Juan Rodríguez Durán”, durante su matrimonio procrearon por su hijo legítimo a Nicolás Rodríguez Durán, que será de edad de doce años. Declaran por bienes de dicho difunto las casas de su morada, de cal y canto; otra casa de piedra con tienda; otra casa de piedra, cubierta de teja. Asimismo, declaran por bienes de dicho difunto los esclavos varones y hembras que tenía a su servicio. Ítem declaran por bienes de dicho difunto una hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada [roto] José, ubicada en jurisdicción de esta villa, sobre la cual están cargados 3 000 pesos a censo redimible a favor del convento de religiosas Carmelitas de la ciudad de los Ángeles; también sobre dicha hacienda están situados y cargados 2 000 pesos a favor de una capellanía de misas rezadas. Ítem declaran por más bienes una hacienda trapiche de hacer azúcar nombrada San Antonio, sobre la cual están cargadas las cantidades que se mencionan en la escritura. Por otra parte declara que dicho difunto era deudor a las personas siguiente: Capitán don Gaspar [Carlos] de Rivadeneira, don Pedro Caramur y Enríquez, la cofradía del Santísimo Sacramento, Capitán Antonio Orejón de la Lama, Juan Camaño, Pedro Trillo de Figueroa, Gertrudis [de Villegas] Guerra [roto], Diego de Rojas, Antonio [de] Villavicencio, Domingo López, doña María [Gómez] Dávila, Licenciado Joseph [José] Rodríguez de la Peña. Asimismo, declaran como deudores de dicho difunto a Alonso Gómez Dávila, Miguel Mason [Mazón], Mathias [Matías] Duarte, Esteban de Vértiz, Agustín Alfonso maestro de barbería, Balthazar Gonzales de Belilla [Baltazar González de Velilla Blanco], Miguel de Leyba, Marcos Rodríguez, Diego Dávila Barrientos, Antonio Estévez, Francisco de Barrios y Agustín de Guevara. Y para cumplir y pagar este testamento fue la voluntad de dicho difunto nombrarlos por sus albaceas testamentarios e instituyó por su universal heredero a Nicolás Rodríguez Durán.
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