Bernardo Valentiniano, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a Francisco Ruiz, vecino de Jalapa, para que lo represente en todos sus pleitos y causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro común que le debieren.
Juan Gómez Serrano, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a Francisco Ruiz, vecino de Jalapa, para que lo represente en todos sus pleitos civiles y criminales y para que pueda recibir y cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le debieren.
Miguel Hernández de Herrera, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Francisco Ruiz, vecino de dicho pueblo, cincuenta pesos de oro común que son el precio de un caballo alazán.
Francisco Ruiz, vecino de Jalapa, dio carta poder a Hipólito Hernández para que cobre a los naturales de Coatepec y Xicochimalco, el tributo en maíz que deben a Su Majestad del año de 1584
Testamento de Juana Ruiz, viuda de Diego Martín Guerra, su segundo esposo, vecina de Jalapa, natural del pueblo de Coyoacán, hija legítima de Francisco Ruiz y de Magdalena Alvarez, difuntos.
Thomé del Valle, vecino de Totolapa, dio su poder cumplido a Francisco Ruiz, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda cobrar y sacar del poder de cualesquier persona, una esclava negra llamada María, de nación Angola, de 22 años de edad, poco más o menos, que hace tres años se le fugó del pueblo de Totolapa y sabe se halla en la provincia de Jalapa.
Juan de Quiroz, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a Francisco Ruiz, vecino de este pueblo, para que lo represente en todos sus pleitos civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos y mercaderías que le debieren en esta Nueva España.
Gabriel de Huerta, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Ruiz, vecino de este pueblo, 300 pesos de oro común, precio de un esclavo negro que vendió, llamado Simón, de nación Angola, dos meses después de la fecha de esta escritura.
Diego de Yebra, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Francisco Ruiz, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda vender unas casas de morada, ubicadas en este pueblo y para que cobre los caballos y yeguas que hubieren escapado de sus estancias.
Mateo Hernández, indio natural de Jalapa, vende un pedazo de solar a Francisco Ruiz, al precio de cinco pesos de oro común.