Francisco de la Barrera Gayón, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a Agustín García, una casa y solar en este pueblo, que al frente linda con fondo de las casas del Curato, calle en medio, al fondo con solar de María Basurto y Josefa de Rivera, por el costado del norte con callejón que va al camino de Tonayán y San Pablo, al sur con solares de Matías Pérez y Francisca de la Barrera; dicho solar está cercado de piedra vana, libre de empeño, al precio de 130 pesos, que le han pagado de contado.
Diego Maldonado, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Francisco de la Barreda Gayón, una negra criolla llamada Juana Paula, esclava de 16 años más o menos, mediana de cuerpo, delgada, bien aceptada, que compró a los padres de la compañía de Jesús de las Islas Filipinas. La vende con todos sus defectos, enfermedades públicas y secretas en 350 pesos de oro común que ha recibido.
Cristóbal de Zárate y María Domínguez, su mujer, vecinos de Jalapa, venden a Francisco de la Barreda Gayón, vecino del pueblo de Naolinco, una casa de piedra y lodo cubierta de teja y su solar, ubicado en la Calle Real que va para el Calvario; mide 18 varas de largo y 47 de ancho; colinda con solar de Petrona Licona, con calle en medio que va al barrio de Santa María. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca, en 300 pesos de oro común que le han pagado.
Francisco de la Barreda Gayón, vecino del pueblo de Naolinco, vende a don Francisco de Arteaga y Cuéllar, Clérigo Presbítero, vecino del pueblo de Atzalan, una esclava prieta llamada María de Barreda de 25 años más o menos marcada con una R en el lado inferior del hombro derecho, sana y sin defecto que parezca tener. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 400 pesos de oro común que le ha dado.
Micaela García de Baldemora, vecina de Naolinco, viuda y albacea de Francisco de la Barreda Gayón, vende a Manuel de Acosta, un mulato esclavo llamado Santiago, de 20 años más o menos, que le dio en dote Pedro García de Baldemora, su padre. La venta se hace libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarlo de ninguna tacha ni enfermedad, en 350 pesos de oro común que se da por entregados.
Micaela García de Baldemora, viuda de Francisco de la Barreda Gayón, vecina del pueblo de Naolinco, albacea, tenedora y Curadora de sus menores hijos, otorga poder en primer lugar a Francisco de Barreda, vecino de la Villa de Llanes, en el principado de Asturias, y en segundo lugar a Francisco José de Barreda Gayón, su hijo de 19 años, con calidad de que éste no puede actuar sin concurrir a Francisco de Barreda, por ser menor de edad; para que en su nombre puedan cobrar todos los derechos, bienes y acciones que su marido tenía en la Villa de Llanes y en otras partes, tanto de remisiones de dinero como de la herencia que le dejaron sus padres.
Micaela García de Baldemora, viuda de Francisco de la Barreda Gayón, vecina del pueblo de Naolinco, tutora y curadora de sus menores hijos, vende a Domingo Navarrete, vecino de la jurisdicción de Jalapa, una negra criolla nombrada Juana Paula, de 30 años más o menos, mediana de cuerpo, delgada, bien ajustada, que hubo su marido de Diego Muñoz Maldonado. La venta se hace sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 300 pesos que le ha dado. \r\n
Francisco y Felipe de la Barreda Gayón , vecinos del pueblo de Naolinco otorgan poder especial a don Alonso de Cubillas Noriega, a Juan de Posada Estrada, a José de Canín Barreda y a Nicolás de Mendoza, vecinos de la Villa de Llanés en el Reino de León en Castilla, a cada uno in solidum, para lo que uno empezare pueda acabar el otro y con facultad de sustituir las veces que les pareciere y para que en su nombre parezcan ante la Real Justicia de dicha villa o de cualesquier otra, que con derecho deban, reciban y cobren de Juan Canín de Valdéz, vecino también de la Villa de Llanes, la cantidad de pesos en que le hubieran rentado los bienes que apercibió por la muerte de su madre.
Francisco de la Barreda Gayón, vecino del pueblo de San Mateo Naolinco, otorga fianza a favor de don Pedro Jiménez, Gobernador de ese pueblo; Gregorio López, Alcalde; Francisco Ramírez, Regidor; Gaspar de Rivera y Salvador Diego, indios de Naolinco, para que salgan de la cárcel en que se hallan presos, sin que procedan contra los bienes de los susodichos ni se haga excursión.
Francisco de la Barreda Gayón, vecino de Naolinco, se obligó a pagar al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la ciudad de Puebla de los Ángeles, 2339 pesos de oro común, que por hacerle buena obra le ha prestado en reales de contado, para de hoy en día de la fecha en 21 meses, en tres plazos de 7 meses cada uno, cumplido que sea.