Mariano Ortiz, Juliana Ortiz y su marido José Miguel Viveros, Antonio Ortiz, José Ortiz y Ambrosio José Ortiz, hijos legítimos y herederos de Tomás Ortiz, vecinos de este pueblo de Jalapa, venden a Teresa Marín, mujer de Gabriel de Ochoa, una casa labrada de piedra y lodo, con rajas de cal y canto, techada de tejas, en un solar que mide 36 varas de frente y 70 varas de fondo, linda al sur con la calle que baja a la Ermita de Santiago, al oriente con solar de la viuda de Pedro Quiñones, al norte con solar de los naturales de este pueblo y al poniente con callejón que sube de la Calle de Santiago al barrio de los Tecajetes. La venden en 100 pesos.
Felipe de Zárate, vecino de este pueblo, hijo legítimo de los difuntos Manuel de Zárate y Úrsula de Acosta, casado en primeras nupcias con Rosa de Escobar y en segundas con María Francisca de Ariza, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su hijo Pedro de Zárate y a su yerno Tomás Ortiz, y como herederos a María, Pedro, Gertrudis, Santiago y Juan Manuel, sus hijos legítimos del primer matrimonio.
Don Lorenzo Rodríguez, gobernador del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, sus alcaldes y otros oficiales de república, y Don Tomás Ortiz, maestro de escuela, con licencia de Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa, cancelaron y dieron por rota la escritura que otorgaron el 29 de marzo de 1694.
Mateo de la Cruz, indio cacique y vecino del pueblo de Naolinco, vende a Tomás Ortiz, español y vecino de este pueblo, un solar de 22 varas de frente y 35 varas de fondo, el cual linda al oriente con la Calle Real, al sur con calle que linda con la casa de don Felipe de Acosta, al norte y poniente con solar del comprador, al precio de 50 pesos.
Bernardo Ruiz de la Cruz, mestizo, vecino de este pueblo de Jalapa, como heredero de su madre Aldonza del Moral, mujer de Salvador de la Rosa, difuntos, otorga que vende a don Tomás Ortiz, de esta vecindad, un solar de 36 varas de frente, que lo hace con calle que va a la Ermita de Santiago, con la que hace frente por el sur; por el oriente con solar de Pedro Quiñones; por el norte, que es el fondo, por donde tiene 60 varas, linda con un solar del pueblo; y por el poniente con un callejón. Lo vende por precio de 30 pesos.
El Capitán Don Juan Lagunes, el Alférez Don Felipe de Acosta, el Sargento Don José de Acosta, los cabos de escuadras Antonio Rosel, Francisco Montero, Sebastián del Moral, Antonio de Acosta, Antonio Montiel y José de Zárate, vecinos de Naolinco, dieron su poder cumplido a Don Tomás Ortiz y a Don Juan de Meza, vecinos de Naolinco, para que en su nombres parezcan en el tribunal de gobierno de la ciudad y Chancillería de México y hagan presentación del testimonio que les tienen entregado, y en su virtud, pidan y supliquen a su Excelencia se sirva, según el contexto de dicho testimonio, los ampare en ello.
Antonia de Jesús Cabrera, viuda de Pedro Quiñones y vecina del pueblo de Jalapa, vende a Rosalía de Guzmán, negra libre, un pedazo de solar que mide 16 varas de frente y 45 varas de fondo, linda al sur con la calle que baja para Santiago, al oriente con solar de la otorgante, al norte con solar de Manuel Machado y al poniente con solar de Tomás Ortiz, al precio de 48 pesos.
Tomás Ortiz, María Ortiz, mujer legítima y con licencia expresa de Patricio Mafara, José Ortiz, y en voz de su hermana Inés, de quien tiene orden para otorgar esta escritura; hermanos, hijos legítimos y herederos de los difuntos Ramón Ortiz y Manuela Barradas, junto con Francisca Ruiz, viuda legítima de Manuel Ortiz, venden a Francisca Ruiz, un solar de 29 varas de frente y 65 varas de fondo, linda al norte con la calle que va a los Tecajetes, al oriente con solar de Domingo José de Santa María, al poniente con solar de María González y al sur con solar de José de Santamaría, solar que valuaron en 36 pesos a 10 reales vara, y que se vendió a 6 pesos 2 reales a cada uno.
Don Lorenzo Rodrigo, gobernador del pueblo de San Pedro Chiconquiaco; Diego de Marquina, alcalde; Francisco Juan, regidor; Lucas Francisco, tequitlato, en nombre de su pueblo, se concertaron con Tomás Ortiz, español, vecino de Naolinco, para que les enseñe la doctrina cristiana a las muchachas y a los muchachos a leer y escribir en la lengua castellana; por tiempo de cuatro años, a razón de 200 pesos anuales y un atesqui cada semana.
Don Tomás Ortiz, vecino de Naolinco, declaró haber recibido de Antonia, Francisca y Sebastiana Domínguez, hermanas de su esposa María Domínguez, 55 pesos de oro común en reales, como parte de la herencia que le cupo de unas tierras y rancho nombrado Tlalisco, ubicado en la jurisdicción de Jalacingo.