Fernando del Castillo, vecino de la provincia de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro López Borricón, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, ausente, para para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente para que cobre de Juan de Sosa del Castillo 500 pesos de oro común y de Francisco Martín Álvarez, otros 500 pesos .
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que la pueda obligar como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos de oro que debe y debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, otorgando la escritura o escrituras de obligación que le fueren pedidas.
Juan de Sosa del Castillo, Martín López de la Plaza y Fernando del Castillo, vecinos de Jalapa y su provincia, dieron su poder cumplido a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, para que en sus nombres pueda comprar la cantidad de oro y plata labrada que le pareciere necesario, para que después de vendido, de lo procedido tome 637 pesos y 4 tomines de oro común.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecinos de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que pueda obligarla junto con él, y de mancomún, como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos que el dicho marido debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México.
Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, dueño de sus recuas, dio su poder cumplido a su hijo Gonzalo de Córdoba y a Pedro López Borricón, vecinos de la ciudad de México, a los dos juntos, y a cualquiera de ellos in solidum, para que en su nombre y a su dita y crédito, compren la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que les pareciere convenir; y una vez vendido, queden horros 1 200 pesos de oro común, con los cuales Pedro López Borricón se haga paga, por razón de otros tantos que le debe.
Antonio de Cervantes, carretero, vecino de la Puebla de los Ángeles, traspasa en Pedro López Borricón, carretero, los derechos reales y personales que tiene sobre Agustín, indio a su servicio que anda fugitivo, a cambio de haber recibido 20 pesos de oro común.
Cristóbal López, vecino de la provincia de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, dueño de sus carros, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le fueren debidos en esta Nueva España.
Isabel Alemán, de color morena, libre, vecina de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro López Borricón, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, 80 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para el fin del mes de octubre venidero del presente año.
Francisco de Porras, carretero, vecino de México, vende a Pedro López Borricón, vecino de México, todos los bueyes, caballos, indios e indias que andan en el servicio de sus carros.
Martín Bermúdez, vecino de la ciudad de México, dueño de sus carros, se obligó a pagar a Cristóbal López, vecino de Jalapa, o a Pedro López Borricón, 181 pesos de oro común, precio de un calzo de fierro de un carro con sus ruedas, para el día de San Juan Primero venidero, del presente año.