Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, y como patrón de dos capellanías que fundaron Don Antonio Pérez y su mujer, la una de 2500 pesos, impuestos sobre las casas de Nicolás de Valdivia, escribano público de la ciudad de Los Ángeles; y la otra, 500 pesos, impuestos en una casa que posee Antonio Correa en dicha ciudad, nombró como capellán propietario de ellas al Bachiller Nicolás Álvarez, clérigo de menores órdenes, domiciliario de la ciudad de Puebla de los Ángeles, para que después de la muerte de Lic. Andrés Suárez de Arce, actual capellán que se halla muy enfermo, la sirva por todos los días de su vida.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, propietario del ingenio La Santísima Trinidad, y como patrón de las capellanías de misas que fundaron Antonio Pérez y su mujer, una de 1500 pesos impuesta sobre las casas de Nicolás de Valdivia, escribano de la ciudad de Los Ángeles; y otra de 500 pesos, impuesta en casas que posee Antonio Correa en dicha ciudad; y por haber tenido noticia del fallecimiento del capellán Lic. Andrés Suárez de Arce, presbítero, nombró por capellán propietario de las citadas capellanías al Bachiller Nicolás Álvarez, clérigo de menores órdenes domiciliario de este obispado.
Antonio Correa, se obliga de pagar a Miguel Pérez, estante en Jalapa, treinta pesos de oro común por concepto de un caballo castaño que le vendió.
Don Pascual José Portillo, vecino de España y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Antonio Correa, Capitán de la Real Sala de la Corte de México, para que cobre todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y otros géneros que le deban, y para que lo represente en sus demandas de carácter civil, criminal, ejecutivas u ordinarias.
[Sebastián] Hernández, vecino de esta villa de Córdoba e Isabel González [roto], su mujer, otorgan que venden a Juan de la Rea, dueño de carros, vecino de la ciudad de los Ángeles, 2 caballerías y un cuarto de tierra en el pago del Rincón de don Juan, donde llaman el Encinal, que lindan por la parte del oriente con las cabezadas de las tierras del Regidor Dionisio Francisco; por la del poniente con el río Blanco; por el norte con tierras del dicho Juan de la Rea y con tierras que fueron de Antoño [Antonio] Caravallo. Declaró la dicha Isabel González, que parte de las tierras pertenecieron a Antoño [Antonio] Correa, difunto, su primer marido, uno de los fundadores de esta dicha villa, por la mitad de las 3 caballerías que Su Majestad le hizo merced, por las capitulaciones de la fundación. Las vende en precio de 374 pesos y 6 tomines, la mitad de ellos que son 187 pesos y tres tomines para fin de junio y la otra para la navidad del presente año.
Zonder titelMariana Galván, vecina de esta villa de Córdoba, viuda de Nicolás Gómez y antes lo fue de Juan Moreno de Alarcón, vende a Hernando Esteban Abad, vecino de esta villa, 2 suertes de tierra en esta jurisdicción, que son las que como pobladores de ella les concedieron por merced de Su Majestad a la otorgante y al dicho Juan Moreno de Alarcón, su primer marido, cuyas tierras se ubican a las orillas del río Blanco, lindando con las que fueron de Antonio Correa por la banda del norte; por el sur con suertes de tierra que fueron de Juan Martínez de Recalde y Pedro de Zamora, que unas y otras son por bajo del potrerillo que dicen del Encinal, en una hoya que hace del remate del dicho potrero; y hacia el oriente orilla del río Blanco. Las cuales vende en precio de 60 pesos de oro común, que el susodicho entregó por orden de la otorgante a Diego Íñiguez, su yerno.
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