Francisco Pérez, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Matías Pérez y doña Sebastiana Domínguez, junto con Catarina de Aguilar, su legítima mujer, natural y vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos Juan de Aguilar y Antonia de Guevara, se otorgan poder para testar mutuamente y se nombran albaceas, y como herederos designan a sus hijos legítimos Antonio, María, Francisco, José, Julián y Juana.
Don Andrés Pérez, vecino de Jalapa, en virtud de hallarse con muchos años de edad y destituido de bienes por haberlos repartido entre sus hijos procreados en dos matrimonios; y para evitar discordias entre ellos, declaró que fue casado de primer matrimonio con Beatriz Rizo, la cual no trajo a su poder ninguna dote, pero con ella tuvo un hijo nombrado Andrés Pérez, mayor de 25 años, a quien habrá tiempo de 22 años, antes de su segundo matrimonio, le dio de su legítima paterna y materna una esclava negra llamada Melchora de los Reyes y un negro nombrado Manuel Díaz; y de ellos, ha estado en posesión, así como de dos mulatos llamados Antonio y María, hijos de Melchora. Al cabo de muchos años, contrajo segundo matrimonio con Juana de Torres, quien tampoco trajo dote alguna, con ella procreó a Matías Pérez, Antonia Pérez y Catalina Pérez. Cuando casó a Antonia Pérez con José Lagunes, le dio una negra esclava llamada Nicolasa y ajuar que importó 650 pesos; a su hijo Matías le dio una esclava nombrada Nicolasa Ramos, dos mulas y dos caballos; y a Catalina al tomar estado, le dio una esclava llamada Andrea Ramos y 100 pesos en ajuar. Y en atención a que su hijo Andrés Pérez, lo ha sustentado en su casa en todas sus necesidades, hace mejora en el dicho Andrés Pérez, en el tercio y remanente del quinto de los bienes que pudiera tener.
Doña Antonia Domínguez, viuda de Don Pedro de los Reyes, Francisca Domínguez, mujer legítima de Miguel Rogel, y Sebastiana Domínguez, mujer legítima de Matías Pérez, vecinas de Naolinco, todas tres, dieron su poder cumplido a Pedro García de Baldemora, vecino de Naolinco, para que en sus nombres pueda vender a la persona o personas que hallare y al precio que pudiera, un rancho de labor que tienen en la jurisdicción de Jalacingo, nombrado Tlaiscoque, que hubieron por donación del Lic. José Domínguez Muñiz; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, en el precio que mejor le pareciere.
Lorenzo García, Andrés Mendoza y Matías Pérez, Alcaldes y junto con los oficiales del pueblo de Xilotepec, nombran a Sebastián Lobato como maestro de escuela, para que enseñe a los niños la doctrina cristiana, hablar en castilla, leer y escribir, por tiempo de 3 años, con una paga de 80 pesos anuales, una fanega de maíz mensuales y todos los viernes cada niño le entregará un huevo o su valor en chile, maíz o sal y un topile.
Miguel Pérez, hijo legítimo de Matías Pérez y Sebastián Moctezuma, y Teresa Barreda Gayón, hija legítima de Nicolás de Barreda Gayón, difunto, y de doña Josefa de Castro, vecinos del pueblo de Jalapa, realizan testamento, en el cual nombran como albacea a la citada Gayón, en compañía del Capitán don Agustín García, y como herederas a sus hijas legítimas María, Francisca, Clara y Antonia.
Matías Pérez, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que por el mucho amor, voluntad y obligación que le tiene a Manuela Pérez, su hija, mujer legítima de Pedro de Torres, le hizo gracia y donación de una mulata esclava nombrada Lucía, hija de su esclava María, la que se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación.
Francisco de la Barrera Gayón, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a Agustín García, una casa y solar en este pueblo, que al frente linda con fondo de las casas del Curato, calle en medio, al fondo con solar de María Basurto y Josefa de Rivera, por el costado del norte con callejón que va al camino de Tonayán y San Pablo, al sur con solares de Matías Pérez y Francisca de la Barrera; dicho solar está cercado de piedra vana, libre de empeño, al precio de 130 pesos, que le han pagado de contado.
El Alférez don José Modesto Montiel, español y vecino del pueblo de Naolinco, vende a don Francisco Hernández natural de los Reinos de Castilla y vecino de Naolinco, un solar de 36 varas de frente y 40 varas de fondo, el cual linda al norte con la iglesia y cementerio de esta iglesia parroquial, al sur con solares pertenecientes a las Benditas Ánimas, al oriente con solar de Petrona Guevara y al poniente con solar de los herederos de Matías Pérez, en la cantidad de 290 pesos.
Matías Pérez, natural y vecino de Jilotepec, hijo de los difuntos Andrés Pérez y Juana de Torres, hace su testamento en donde declara: es casado con Sebastiana de Moctezuma, procrearon 6 hijos, nombra albaceas a su mujer y a su hijo José, Francisco y Miguel, nombra herederos a sus hijos.
Matías Pérez, vecino de este pueblo de Naolinco, con testamento hecho en el pueblo de Jalapa, de fecha 24 de octubre de 1736, indica que por vía de codicilio decide hacer cambios al mismo, mandando que la mitad de sus bienes se le den a su hija María y a su mujer, y la otra mitad a sus demás hijos, así como no otorgarles una casa y solar a sus hijos José y Miguel como lo indicaba el anterior testamento.