Miguel Hernández, vecino de este pueblo de Nuestra Señora de la Asunción de Misantla, hijo legítimo de los difuntos Juan Hernández y Catalina de Olivares, otorga su testamento; nombra como albaceas a Josefa María García, su legítima esposa, en compañía de Manuel Romero, vecino de este pueblo, y como herederos a su citada esposa, junto con Diego Perdomo, su compañero, Martín, Josefa y Antonia Hernández sus hermanos.
Juan de Olivares, vecino del paraje de Perote, Alguacil Mayor de la provincia de Jalacingo y la de Teziutlán, usando de la facultad que Su Majestad tiene concedida por sus reales cédulas a los que ejercen oficios en propiedad en esta Nueva España, renunció su oficio de Alguacil Mayor de las dos provincias en Manuel de Olivares, su hijo natural, y en su yerno Diego Perdomo, vecino de este paraje.
El Capitán de Caballería Benito Fernández de la Calleja, dueño de la hacienda de ganado mayor nombrada Tulapa; Diego Perdomo, Diego Vázquez y Andrés Lechuga, dueños de trapiches y ranchos en esta jurisdicción, otorgan poder a don Antonio José Vidaurri, Procurador de la Real Audiencia de México, para que en su nombre pida Real Provisión para que la justicia de Jalacingo no le cobre por razón de visita cada año 60, 40 y 25 pesos como ha cobrado hasta ahora y que se arregle a lo dispuesto.
Don Pedro de Angulo Moguer, vecino y labrador en la provincia de Tlaxcala, dio su poder cumplido a su compadre Diego Perdomo, vecino de Jalcingo, para que en su nombre le pueda obligar y recibir de cualesquier personas hasta la cantidad de 500 pesos de oro común, en reales o mercaderías, a los precios que pudiere hallar.
El Capitán Manuel Martín y don Diego Perdomo, vecinos del pueblo de Jalacingo, dijeron que el primero le compró al Capitán Manuel Martín un trapiche nombrado San Francisco Javier, ubicado en Tlapacoya, en 5, 727 pesos un real en que se ajustaron que había de pagar por su valor bajo ciertas condiciones y plazos, pero después tuvieron nuevo ajuste por haberle dado el primero 1,517 pesos 3 reales y medio al segundo, para avíos del trapiche y para la manutención de su familia, para cuya paga se otorgó otra escritura con diferentes condiciones pero al no haber dado cumplimiento a ella se siguieron varios autos, por lo que ahora han convenido y concordado en que por razón del pleito, Diego Perdomo pague a Manuel Martín, la cantidad de 6,418 pesos 4 reales en la forma y condiciones que se suscriben.
Doña Micaela de Gamboa, viuda del Capitán Pedro Perdomo, tutora y curadora de sus hijos los Bachilleres Diego Perdomo, Pedro Perdomo y Micaela Perdomo, otorga poder a José Ramos, vecino de Jalapa, para que en caso de que se ponga en ejecución el avalúo del Ingenio San Sebastián Maxtatlán por la capellanía de misas rezadas que instituyó doña Sebastiana del Moral, parezca ante las justicias eclesiásticas y haga los autos necesarios hasta que tenga efecto la parte y porciones que tiene sobre dichas tierras.