Juan de Aparicio, vecino del pueblo de Jalapa, vende al Licenciado Miguel Pérez de Medina, Cura propio y Juez Eclesiástico, una esclava llamada Juana Felipa, que nació y crió en su casa como hija de Francisca de Yépez, mulata prieta. La vende con todas sus tachas buenas o malas en 200 pesos libres de alcabala que confiesa haber recibido.
Juan de Aparicio, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que tiene otorgada carta de libertad a Francisca de Yépez, mulata esclava, en cuya escritura se puso la condición de que la alimentaría de acuerdo a sus posibilidades, pero hallándose pobre, no puede cumplir con la mencionada condición por lo que la da por cancelada, rota y sin ningún efecto de valor, para que así pueda usar de su libertad.
Juan de Aparicio, vecino de este pueblo, dio su poder cumplido a Antonio Barradas, vecino de Jalapa, generalmente para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, que al presente tiene o adelante tuviere.
Don Juan de Aparicio, vecino de Jalapa, dio carta de libertad a su esclava Francisca de Yépez, mulata prieta , hija de María de Ochoa, esclava que fue de sus padres Don Lázaro González y Doña Francisca de Yépez, difuntos, porque así es su voluntad.
Juan de Aparicio y María Sebastiana, hijos legítimos de Francisca de Yépez, venden a Alonso Tirado, 2 medias caballerías de tierras que heredaron de su madre; una ubicada en el potrero de una caballería de tierra, de la que la mitad pertenece a los herederos de Sebastián Viveros; colinda al poniente con tierras de doña Aldonza Clara de Vargas, al oriente con la otra media caballería de tierra. La segunda mitad colinda al oriente con el arroyo de la ciénega y tierras de Juan de Orduña Castillo, al poniente con el río del molino que fue de Juan López Ruiz Matamoros, al norte con solar de Sebastián de Viveros, al sur con tierras del ingenio de Pacho de Miguel Pérez de Medina. La venta se hace en 50 pesos de oro común.