Don José Benavides, natural de Atzalan, residente en el pueblo de Jalapa, en nombre de doña María Ana de Mendoza, vecina del citado pueblo, viuda de don José García, de quien es albacea testamentaria, tenedora de bienes y con poder para testar; vende a don Andrés Rodríguez, una casa baja, situada en este pueblo en la Calle de la Amargura, techada de vigas y tejas, la cual linda con casas de don Domingo Díaz Mier y casas que fueron de don Francisco Chagaray, por el fondo linda con casa de don Blas Tortoza; la venta se hace en 550 pesos de a 8 reales de plata.
Doña Teresa de la Gasca y Ortega, vecina de Jalapa, como patrona de la capellanía de misas rezadas que instituyó Doña María Ana de Mendoza, vecina que fue de la nueva ciudad de Veracruz, de 200 pesos de principal y 100 pesos de renta anual, y respecto de haber fallecido el Bachiller Juan de Escobedo, último capellán, nombró por capellanes propietarios de la misma, en primer lugar a Don Manuel Laso Nacarino, estudiante del Colegio de San Ildefonso de la ciudad de México, y en segundo lugar, a Don José Laso Nacarino, niño colegial del Colegio de San Juan de la ciudad de Los Ángeles, hijos legítimos del Alférez Don Manuel Laso Nacarino y de Doña Sebastiana de Espinosa, vecinos de la Nueva Veracruz, por ser virtuosos de buena vida y costumbres.