Don Juan García, natural y vecino de esta villa, hijo legítimo de José García y de doña María López, ambos difuntos, estando enfermo en cama, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que fue casado con doña Atanasia Barradas, ya difunta, de cuyo matrimonio no les quedó sucesión. Declara que a su albacea le dejó hecho un comunicado secreto para descargo de su conciencia. Declara por sus bienes treinta y cuatro novillos, en compañía y al cargo de don Luis García; 12 onzas de oro en poder de su hermana política doña Juana Hernández. Declara que no debe a nadie y a él le deben 100 pesos Ignacio Vázquez y 17 pesos José Vázquez. Nombra por su albacea a su hermano don Antonio García López, actual cura del pueblo de San Jerónimo Coatepec, a quien da todo el poder y facultad de albaceazgo. Nombra por sus herederos universales a sus dos hermanos, el presbítero don Antonio García López y a don Santiago García López.
Sans titreEl presbítero don Felipe de Jesús Leboreiro, clérigo domiciliario de este obispado de Puebla, hijo de don Bernardo Leboreiro y de doña María Baena, difuntos, otorga su testamento en la forma siguiente: manda ser sepultado en la manera que dispongan sus albaceas. Señala por sus bienes dos casas de edificio bajo, ubicadas en esta ciudad. Una de ellas en la primera calle que de las gradas del atrio de San Francisco conduce para la ermita de Santiago, y la otra, en la calle, también de Santiago, asimismo, tiene libros, muebles y ropa de uso. Ordena que la casa de la última calle de Santiago, la vivan por sus días los señores Ignacio Ortega, su esposa Juana Hernández y Joaquina Ortega, hija de ambos, y por la falta de ellos tres, se alquile para que con sus rendimientos se socorran a los pobres. Asimismo, ordena que la casa de la primera calle de Santiago se alquile, luego que él fallezca, y que sus rendimientos se distribuyan semanalmente los sábados, en socorrer a los pobres. Ordena que sus libros se realicen, para que de sus importes se distribuyan también a los pobres. Manda que su ropa de uso y los muebles de casa, se entreguen a su criada Joaquina Ortega, para que disponga a su arbitrio. En caso de que tuviese algunos bienes más, ordena se apliquen igualmente a los pobres, atento a no tener herederos forzosos ascendentes ni descendientes. Nombra por su albacea al presbítero don José Francisco Campomanes, actual cura de esta feligresía, y a su hermano don Pascual [Campomanes]. Solicita al presente escribano, que en la copia que ha de dar de este testamento, deje 4 hojas en blanco, rubricadas de su puño, y ordena que lo que en ellas se señale se le dé también validación, como si estuviese incorporado al presente testamento.
Sans titreDon Juan José González de Ortega, vecino de esta Villa de Xalapa, otorga que ha recibido de doña Juana Hernández, viuda de don Francisco Barradas, la cantidad de 740 pesos que el difunto Barradas se obligó a tener en calidad de depósito, con doña María Nincolaza de Zárate, difunta madre del otorgante, por lo que ahora el mencionado González de Ortega, solicita la cancelación de la escritura por la citada deuda.
José Tinoco, vecino del desierto de Perote, residente en este pueblo, hijo legítimo de Juan Tinoco y Leonor de Fonseca, dio su poder cumplido a su mujer Juana Hernández, y a su hermano Juan Tinoco, para que después de su fallecimiento hagan y otorguen su testamento, con las mandas, cláusulas y legados que les tiene comunicado.
Testamento de Don Juan de Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de la provincia de Teziutlán, vecino del desierto de Perote, hijo legítimo de Don Juan de Olivares y de Doña Juana Hernández, naturales de este reino.
Joseph [José] de Nares, Capitán actual de la Compañía de Pardos libres de esta villa de Córdoba, vecino de ella y natural de la ciudad de Jibraltar [Gibraltar] en los Reinos de Castilla, hijo de Antonio de Nares y Suárez, y de [roto] Suárez, difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Manda que su cuerpo sea amortajado con el hábito de San Francisco y sepultado en la iglesia de esta villa, delante del altar de Jesús Nazareno de las tres caídas, de cuya cofradía es hermano y actual mayordomo. Manda se dé limosna a cada una de las cofradías citas en la iglesia de esta villa. Declara por bienes suyos, la casa de su morada con sus dos tiendas y el solar en el que está construida; la cantidad de 3 170 y 2 reales en géneros de mercaderías de la tierra de Castilla que tiene en una de las mencionadas tiendas, la cual está administrada por Francisco de Escamilla, pardo libre; 200 pesos de mercaderías de Castilla que tiene en la otra tienda, además de una mulata su esclava, nombrada Jacinta, que está en poder de Agustín Domínguez, su compadre, a quien la tiene vendida en 200 pesos y de la que no le ha dado cosa alguna. También se incluyen por bienes suyos los trastes, muebles, ropa de vestir, dos mulas de silla, 200 pesos en reales, cuatro marcos de plata en pasta. Señala le adeudan diferentes personas cantidades de pesos, que constan por libro de cuentas. Él tiene deuda con Pedro Pablo Sánchez [López], Sargento Mayor de la Real Fuerza de San Juan de Ulúa, de la cantidad de 4 000 pesos, que empleó en mercaderías. Declara estar casado con Ygnacia [Ignacia] Díaz [de Salazar], y durante el matrimonio procrearon a Agustín, María [de Jesús], Joseph [José], Beatriz, Juana, y Rosa de Nares. Nombra por sus albaceas testamentarios, cumplidores y pagadores a la dicha Ygnacia [Ignacia] Díaz, Francisco de Escamilla y Domingo Merodio; por tenedora, tutora y curadora de las personas y bienes nombra a la dicha Ygnacia [Ignacia]. Por último, nombra herederos a sus hijos. Señala por sus hijos naturales a Francisca Hernández, y Pascuala Hernández, hijas de la difunta Juana Hernández.
Sans titreManuel Martínez, vecino de esta villa de Córdoba, e Isabel Franco de Arellano, su mujer, como hija y heredera de Juana Hernández, y con licencia expresa de su marido, dijeron que por cuanto habrá tiempo de cuarenta años que el Cabildo, Justicia y Regimiento de esta villa hizo merced a su madre Juana Hernández, de un solar ubicado por la Lagunilla, el cual al presente quedó por sus bienes y como herederos entre ella y sus hermanos Francisca de Nares, Francisca Hernández, Pascual de Nares y Joseph [José] de Gatica. Señalan que dicho solar lo han dividido en cinco partes, tocando a cada uno 15 varas de frente y 25 varas de fondo; siendo así que la parte que le pertenece a la otorgante es por donde hace frente con el solar de Nicolás Díaz. Y como dueña del solar ha tratado de venderlo a Nicolás Pérez, maestro de albañil, quien le ha pedido la escritura de venta. Por tanto para dar cumplimiento, ambos, en voz de uno y otro, otorgan que venden realmente a dicho Nicolás Pérez, el citado solar, en precio de 25 pesos de oro común.
Sans titreDoña María Hernández, hija y heredera de Don Nicolás Hernández, con licencia de su marido Alfonso Barradas; así como Juana Hernández y Sebastián Hernández, hermanos todos, y como nietos de Luis Hernández, cuya herencia por fin y muerte de su padre tienen aceptada, sobre ciertas caballerías de tierra ubicadas en términos de Jalapa, que se nombran La Estanzuela; dieron su poder cumplido a Alfonso Barradas para que en sus nombres y representando sus personas, parezca en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, que al presente tienen o adelante tuvieren con cualesquier personas.
Testamento de Doña María de los Santos, natural y vecina de Jalapa, hija legítima de Diego González y Juana Hernández, difuntos
Don José Tinoco, vecino del desierto de Perote, jurisdicción de Jalacingo, dio su poder cumplido a su mujer legítima Doña Juana Hernández, y a su hermano Don Juan Tinoco, para que en su nombre hagan y otorguen su testamento, según y como se los tiene comunicado.