Don Nicolás Mariano Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, dijo que se le adjudicaron los diezmos de Naolinco, Tlacolula y Misantla, por subasta pública realizada en la ciudad de la Puebla, por 3 años y a precio de 6, 300 pesos, con un pago anual de 2,100 pesos, y solicitando para el segundo pago a don Juan José de Acosta, don Antonio Gaspar de Acosta, don José Antonio de Acosta y don Miguel Pérez, vecinos de Naolinco, don Ignacio de Guevara y don Manuel de Acosta, vecinos de Jalapa, que fuesen sus fiadores por la cantidad de 350 pesos cada uno, para lo cual solicita la elaboración de un poder especial y un billete de compromiso por dicho adeudo, obligándose junto con sus fiadores a cubrir el costo de los citados diezmos.
Doña Ángela Francisca del Pino, viuda, albacea y tenedora de bienes del difunto don Bartolomé Salvo, vende a don Manuel Eugenio de Acosta, vecino de Jalapa, un solar ubicado en el barrio de la Laguna, el cual mide 30 varas de frente, linda al norte con la Calle Real que sale para Veracruz y casa de don Manuel de Acosta, al oriente con solar de Nicolasa Domínguez, al sur con solar de José de Mata y al poniente con el Callejón del Perro y solar de Francisco de Escalona. La venta la hace en 500 pesos de oro común.
Don Manuel Eugenio de Acosta, vecino de Jalapa, otorga poder general al Licenciado don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de México, y a don Juan Atanasio Cervantes, Procurador Numerario de la misma Real Audiencia, para que como padre y administrador de los bienes de sus hijas, como nietas del Capitán don Agustín García Campomanes, cobren todas las cantidades de pesos y otros efectos que le deban al otorgante como a sus hijas. Así mismo para que lo representen en el litis que tiene pendiente en el Santo Oficio de la Inquisición de este reino con los naturales del pueblo de Naolinco, sobre un sitio de tierra que como heredero de su abuelo el Capitán don Manuel de Acosta le pertenece.
El Capitán don Salvador de Acosta, el Sargento don Felipe Cornelio Acosta, don Félix José de los Reyes, don Domingo Pérez, don Felipe de Rivera, don Juan de Rivera y don Manuel de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco, junto con don José de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a don Francisco Antonio Domínguez Muñiz, vecino de este pueblo, para que los obligue como fiadores en el remate de los diezmos caseros de los curatos de Naolinco, Tlacolulan y Misantla, haciendo posturas, pujas y mejoras, comprometiéndose a pagar a la iglesia catedral de la Ciudad de los Ángeles, señores jueces, acreedores de su cofre y masa general, las cantidades de pesos en que se rematen dichos diezmos.
Don Manuel de Acosta, vecino del rancho de Totolapa, jurisdicción de Jalapa, hijo y heredero de Marcos de Acosta, quien fue dueño de la hacienda de San Roque, ubicada en la jurisdicción de San Juan de los Llanos, vende a Juan de Rivera, vecino del pueblo de Naolinco, una mulata esclava, nombrada María Concepción, al precio de 300 pesos.
Doña Josefa de Acosta, hija legítima de los difuntos don Manuel de Acosta y de doña Lucía Lagunes, natural del pueblo de Naolinco y vecina del pueblo de Jalapa, fue casada con don José Ruiz Cañete, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea al Bachiller José Nicolás de Acosta, y como herederos designa a su hijo el Licenciado don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de México, junto con doña Antonia, doña Mariana y el Presbítero don Clemente, sus hijos legítimos.
Doña Josefa de Acosta, viuda del Capitán don Nicolás de Guevara, vecina de Naolinco, doña María de Acosta, mujer legítima de don Bartolomé de Borja, doña Manuela de Acosta, doncella, don Felipe de Acosta, por sí y en nombre del Licenciado don José de Acosta, Clérigo Presbítero, domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, ausente, y Manuel José de Acosta, vecinos, mayores de 25 años e hijos y herederos de don Manuel de Acosta, difunto; otorgan poder especial a don Pedro de Senande, para que pida y suplique al señor juez, se avalúen y rematen unas tierras proindiviso en la cañada llamada Naolinco, las cuales ha administrado don Ventura de Acosta.
Don Ventura de Acosta, vecino de está jurisdicción de Jalapa, hijo legítimo de don Manuel de Acosta, difunto, dueño de trapiches, otorga poder general a don José de la Calle, vecino de este pueblo de Jalapa, para que en su nombre demande, reciba y cobre de todas las personas, las cantidades de pesos, que le deban, así como en todos sus pleitos, causas y negocios civiles, lo defienda y demande, compareciendo ante los jueces y justicias de ambos fueros.
Don Manuel de Acosta, yerno de don Agustín García Campomanes, vecino del pueblo de Naolinco, vende al Licenciado don José de Santerbas, Presbítero, Abogado de la Real Audiencia y vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, un esclavo criollo, de 12 a 13 años de edad, de Santo Domingo, en el precio de 150 pesos.
Felipe de Acosta, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Manuel de Acosta, difunto, y doña Pascuala Díaz de Acosta, viva, casado en primeras nupcias con María Casilda de Aguilar, difunta, y en segundas nupcias con doña María de la Barreda, viuda de José de Guevara, otorga su testamento; nombra como albaceas testamentarios a José de Castro, su compadre, vecino de este pueblo, y a Manuel de Acosta, su primo, y como herederos universales a Juan Antonio de 16 años, José Mariano de 14 años, Manuel José de 12 años y José Joaquín de 8 años, sus hijos legítimos del primer matrimonio.