Pedro Jiménez Aguayo, vecino de esta provincia, vende a Esteban de Palacios, vecino de Jalapa, una negra llamada Ana, de nación Angola, la cual hubo y compró su esposa María Velázquez, de Juan de Sosa del Castillo, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 322 pesos de oro común, horros de alcabala.
Juan de Fromesta, vecino de Jalapa, vende a Juan de Quiroz, vecino de Jalapa, una esclava criolla llamada Ana, en 400 pesos de oro común.
Benito Martín, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, residente en la Venta de la Hoya, se obligó a pagar a Luis Hernández y a Lázaro Francisco, su hermano, vecinos de esta provincia, 390 pesos de oro común, precio de una negra llamada Ana, de Angola, para fin del mes de octubre del presente año.
Juan Ortuño, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Luis, vecino de este pueblo, y a Antonio Carnero, mercader de negros, 380 pesos de oro común, precio de una negra llamada Ana, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1621, en una paga.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa [del]Conde, vende a Ana Díaz, viuda de Pedro Calderón, estante en esta venta, y sus hijos, Luis Hernández y Lázaro Francisco, tres piezas de negros esclavos, dos varones y una hembra, llamados Franciscos y Ana, de nación[tierra] Angola, bozales, recién venidos de Guinea, sin asegurarlos de ninguna enfermedad, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada pieza, horros de alcabala.
Bartolomé de Contreras, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Juan de Tejada, vecino de Jalapa, 380 pesos de oro común, precio de una esclava negra que le vendió, llamada Ana, criolla, para el día de San Francisco del presente año de 1603.
Juan de Sosa del Castillo, vecino de San Juan de Ulúa, vende a María Velázquez, viuda, vecina de Jalapa, una negra llamada Ana, de nación Angola, de 22 años de edad, por el precio de 430 pesos de oro común.
María Velázquez, viuda de Juan Gómez, estante en este pueblo, como principal pagadora, y Diego González, su fiador, se obligaron a pagar a Juan de Sosa del Castillo, vecino de San Juan de Ulúa, 330 pesos de oro común que restan del precio de una esclava negra llamada Ana, de nación Angola, cuatro meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Melchor del Moral, vecino de Jalapa, vende a Juan de Quiroz, vecino de la provincia de Jalapa, una esclava negra llamada Ana, de tierra Angola, en 460 pesos de oro común.
Alonso Esteban, vecino de Altotonga, jurisdicción de Jalacingo, residente en este pueblo, vende a Diego Martín, vecino de Jalapa, una esclava negra nombrada Ana, nacida en su casa, de 17 a 18 años, libre de empeño y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 300 pesos de oro común.