Antonia, Francisca, María y Sebastiana Domínguez, vecinas de Naolinco, dieron su poder cumplido a Don Miguel Rogel, marido de Francisca Domínguez, para que en sus nombres pida a Bernabé Márquez, vecino de Jalacingo, la copia y traslado que para en su poder de la escritura de donación que a su favor otorgó el Lic. Don José Domínguez Muñiz, difunto, cura que fue del partido de Misantla, de unas tierras y rancho nombrado Tlalisco; y una vez en sus manos, dicho apoderado lo pueda vender por el más alto precio que hallare.
Antonia Domínguez, vecina de Naolinco, como mujer legítima que fue de Pedro de los Reyes, dio su poder cumplido a Domingo López, vecino de Misantla, para que en su nombre venda tres sitios de tierra, los dos de ganado mayor y otro de ganado menor, ubicados en la jurisdicción de Jalapa, nombrados Ixtaltepec, Farfán y Zopilotepec, por los precios justos que valieren.
Doña Antonia Domínguez, viuda de Don Pedro de los Reyes, Francisca Domínguez, mujer legítima de Miguel Rogel, y Sebastiana Domínguez, mujer legítima de Matías Pérez, vecinas de Naolinco, todas tres, dieron su poder cumplido a Pedro García de Baldemora, vecino de Naolinco, para que en sus nombres pueda vender a la persona o personas que hallare y al precio que pudiera, un rancho de labor que tienen en la jurisdicción de Jalacingo, nombrado Tlaiscoque, que hubieron por donación del Lic. José Domínguez Muñiz; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, en el precio que mejor le pareciere.
El ciudadano José Cipriano León, de esta vecindad, dijo que por escritura otorgada en esta ciudad a los 5 días del mes de noviembre de 1824, les vendió don Atanasio de la Riva al comparente y a don Manuel Nava y Mota una casa de material con cubierta de madera y teja, ubicada en esta ciudad a la calle que se nombra de San Miguel, con su frente de 16 varas al oriente, por donde linde con dicha calle y del otro lado casa de los herederos de don Antonio Bremón, y 28 y media varas de fondo al poniente, lindando por este viento con terreno del fondo de casa que fue del finado Pedro Rafael del Moral; por el norte linde con casa que poseyó don Antonio Gomila; y por sur con otra de Antonia Domínguez. Cuya finca la compraron entre el relacionante y el nominado Nava en precio de 480 pesos, habiendo exhibido 180 y el resto a reconocer a favor de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, erigida en la parroquia auxiliar de San José de esta misma ciudad. Que por parte de Nava se redimieron 150 pesos mitad de dicho principal y solo quedaron los otros 150 pesos de la responsabilidad del relacionante, y no teniendo arbitrios para verificar esos pagos en razón a carecer absolutamente de recursos, resolvió ceder la acción que tiene a la mitad de la referida finca en favor de doña María Brígida Castro, viuda del enunciado Nava, o de la testamentaría de éste, en el precio de 150 pesos, para que dicha doña Brígida o su testamentaría reconozca la cantidad que aún están vigentes de gravamen sobre la casa en favor de la enunciada, en la cual está conforme la misma Castro como albacea del finado su consorte y la actual mayordoma de la cofradía que lo es doña María Ignacia Heredia. Y que reduciéndolo a efecto el prenotado ciudadano Cipriano León otorga que cede y traspasa en favor de doña Brígida Castro o de la testamentaría de don Manuel Nava todos los derechos y acciones que le han correspondido al otorgante en la mitad de la casa.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANODon Gabriel Roso, de este comercio y vecindad, en virtud del poder que le tiene conferidos don Juan de Echeverría y doña María Gertrudis Domínguez, consortes vecinos de la capital de México, como albacea el primero y la segunda como única heredera de su tía doña Antonia Domínguez; por la presente otorga en arrendamiento a don Dionisio Camacho, de este comercio y vecindad, por el término de veintiocho meses que debe contarse desde el tres del corriente, una casa de paredes de edificio bajo, situada en esta villa, haciendo esquina a la plaza de la Constitución y calle de la Amargura, frentes al norte y poniente, propiedad de doña María Gertrudis Domínguez. La arrienda por el precio de 8 pesos mensuales. Y que al vencimiento de este término le ha de devolver con las mejoras estipuladas con el anterior inquilino.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO Y REAL INTERINODon José Francisco Rivera, natural del pueblo de Naolinco, vecino y del comercio de esta Villa, hijo legítimo de don Juan de Rivera y de doña Antonia Domínguez, ambos difuntos, otorga su testamento y declara ser de estado casado en primeras nupcias con doña Ana Rafaela de Aguilar, la que no trajo nada al matrimonio, y él tenía de 200 a 300 pesos, procrearon 4 hijos. Manifiesta que sus bienes le constan a su albacea. Encarga que del quinto de sus bienes queden en beneficio de su hija María Gertrudis, en consideración a su estado de ser mudita. Nombra albacea, en primer lugar a la citada su esposa, en segundo a su hijo José María Rivera Aguilar, para que los dos de mancomún entren en sus bienes, los vendan y rematen en almoneda; y en el remanente de sus bienes instituye como sus herederos a los citados sus 4 hijos, para lo que así resultare lo hereden por iguales partes.
Don Miguel Rogel, vecino de Naolinco, en nombre y con poder Doña Antonia Domínguez, Doña Francisca Domínguez, Doña María Domínguez y Doña Sebastiana Domínguez, vende al Capitán Don Mateo Pardo de Moya, vecino de Teziutlán, un rancho de labor nombrado Tlalisco, ubicado en la jurisdicción de Jalacingo; libre de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, por el precio de 260 pesos de oro común.
Isabel de los Reyes, vecina de esta villa de Córdoba, viuda, albacea y tenedora de bienes de Blas Domínguez, difunto; Diego Domínguez, Joseph [José] Domínguez, Francisca Domínguez, mujer legítima de Juan Morán, Jerónima Domínguez, mujer de Domingo Cano, y Gertrudis Domínguez, mujer de Pedro Beltrán, todos hijos y herederos del dicho Blas Domínguez, con licencias otorgadas por parte de sus maridos y juntamente con Antonia, Juan, Juana, Agustín y Catalina Domínguez, sus hermanos ausentes, también hijos y herederos de Blas Domínguez e Isabel de los Reyes, nombrados por tales en su testamento. Dijeron que entre los pocos bienes de dejó dicho difunto hay dos solares en esta villa, los cuales el difunto recibió por merced del Cabildo, Justicia y Regimiento de esta villa. Dichos solares lindan actualmente por la parte del norte con el río de esta villa; por el sur con solar de Juan de Piña y Francisco Márquez, calle y camino que sale de esta villa para el pueblo de San Juan Cuescomatepeque [Coscomatepec], haciendo frente con dichos solares; por el oriente con el de Manuel de Piña; y por el poniente con solar de Domingo Cano, con calles en medio; compuesto, según costumbre de repartimiento, en un cuadro de 100 varas. Dichos solares venden a Juan de Piña por precio de 150 pesos de oro común en reales de contado, de cuya cantidad 75 pesos le corresponden a Isabel de los Reyes y los otros 75 pesos a los sus herederos.
NICOLÁS LÓPEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOAntonia Domínguez, mujer legítima de Joseph de Billegas [José de Villegas], vecino de esta villa de Córdoba, dijo que por cuanto Isabel de los [Reyes], su madre, como albacea y tenedora de bienes de su marido Blas Domínguez, difunto, padre de la otorgante; Diego Domínguez, Joseph [José] Domínguez, Francisca Domínguez, Jerónima Domínguez, Gertrudis Domínguez, sus hermanos y herederos, todos conjuntamente con la otorgante vendieron a Juan [Rodríguez] de Piña, vecino de esta villa, 2 solares que quedaron por bienes de su padre en esta villa por escritura con fecha de primero de noviembre de 1697, y siendo una de las calidades que la otorgante y los demás interesados que no se hallaban presentes en dicha venta, la aprobaran y ratificaran dentro de dos meses, en atención a que de su consentimiento se celebró dicha venta y recibió por esta 7 pesos 4 tomines, la ratifica y aprueba por la presente escritura.
NICOLÁS LÓPEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODon Atanasio de la Riva, de esta vecindad, dijo que por muerte de su hermano don Juan Antonio de la Riva, de la de su esposa doña Mariana Becerra y la de sus dos únicos hijos, quedó en esta villa, una casita hipotecada por 200 pesos de principal y más de ciento de réditos caídos, en favor de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario de la iglesia auxiliar de San José del Barrio de La Laguna, de este suelo y 180 pesos en favor del presbítero don Francisco de Campo, sin incluir los premios que adeudan. Y deseando cubrir ambos principales, aprovecha la única oportunidad que se le ha presentado para enajenar dicha casa. Por lo tanto, vende, cede y traspasa en favor de José Cipriano León y de don Manuel Nava y Mota, ambos de esta vecindad, una casita de paredes revocadas de lodo, cubierta de madera y teja, ubicada en esta villa, en la calle de San Miguel a la que hace frente al oriente con 16 varas y del otro lado casa de los herederos de don Antonio Bremón y 28 y media de fondo hacia el poniente, por donde linda con terreno eriazo del fondo de la casa del finado Pedro Rafael del Moral, maestro carpintero; por el costado del norte linda con de casa que fue de don Antonio Gomila, y por el del sur con el de casa de Antonia Domínguez. Cuya casita cercada de tapias es la misma que sus hermanos fabricaron a sus expensas en terreno de su esposa doña Mariana Becerra que fue adquirido por escritura pública en 1878. Cuya enajenación la hace en la cantidad de 480 pesos, los 300 de ellos que quedan impuestos y cargados sobre la misma finca por el tiempo de cinco años, contados desde esta fecha y con causa de réditos de 5 por ciento anual y los 180 restantes que le ha pagado en reales al contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINO