Jerónimo Pérez de Salazar, se obliga de pagar a Hipólito Hernández, vecino de Jalapa, 1000 pesos de oro común que restan por paga de la Venta de Lencero, tierras, ganados y casa que le vendió.
Juan Fernández de Alfaro en nombre de Jerónimo Pérez de Salazar, vende a Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de la Santísima Trinidad, doce negros esclavos de diferentes tierras, en 5 580 pesos de oro común.
Francisco de Robledo con poder de Jerónimo Pérez de Salazar, dio en arrendamiento a Domingo Martín, vecino de la provincia de Jalapa, la Venta de Lencero por tiempo de dos años, al precio de 300 pesos de oro común anuales.
Jerónimo Pérez de Salazar, vecino de la Puebla de los Ángeles, dio carta poder a Francisco de Robledo, y a don Alvaro Baena, para que en su nombre puedan arrendar la Venta de Lencero, por el tiempo, precio, y condiciones que les parecieren.
Juan Fernández de Alfaro en nombre de Jerónimo Pérez de Salazar, se concertó con Juan Gallego para que salga éste del arrendamiento de la Venta de Lencero, y en su lugar entre Beatriz González.
Alonso González, albacea testamentario de Doña María de Vargas y Perales, su suegra, vecina que fue de Jalapa, y Doña Isabel Méndez, su legítima mujer, y heredera de la dicha difunta, dieron su poder cumplido a Don Jerónimo Pérez de Salazar, Alférez Real de la ciudad de Los Ángeles, para que en sus nombres pueda recibir y cobrar de Manuel de Rosales, escribano público del pueblo de Amatlán, y de sus fiadores, los pesos de oro y otros bienes que el susodicho quedó debiendo a la difunta, y otorgue las cartas de pago correspondientes.
Alvaro de Baena, vecino de Veracruz, y Jerónimo Pérez de Salazar, vecino de Los Angeles, compraron a Hipólito Hernández la Venta de Lencero, con los sitios de ganado mayor, ganados y casas a ella anexos, a ciertos plazos; pero ahora se convinieron en que después de fenecer sus cuentas, Alvaro de Baena le deja a Jerónimo Pérez la dicha venta, ganados, tierras, esclavos, casa y todo lo que a él pudiera pertenecer.
Jerónimo Pérez de Salazar, vecino de la Puebla de los Ángeles, dio carta poder a Juan Fernández de Alfaro, vecino de la dicha ciudad, para que en su nombre administre la Venta de Lencero, tierras, esclavos, y la fábrica de un ingenio de azúcar en sus terrenos.
Jerónimo Pérez [de Salazar], vecino de la Puebla de los Ángeles, arrienda la Venta de Lencero a Melchor de la Bazares, vecino de Jalapa, por tiempo de dos años y al precio de 400 pesos de oro común anuales.
Pedro Sánchez Pitarro, por sí y en nombre de Ángela de los Reyes, su legítima mujer, hija y heredera de Juan Hernández Salado y de Ángela Miranda, vecinos de Teziutlán, vende a Don Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, un sitio de estancia llamado Chichimecayucam y dos caballerías de tierras, en términos del pueblo de San Juan Iztacamaxtitlán, donde tienen una labor de trigo y maíz, y otras semillas, con sus casas, trojes, jacales, indios, bueyes, herramientas y demás aperos; que los bueyes son 24, la deuda de siete gañanes, una carreta con sus adherentes, 300 cabezas de ganado, 130 fanegas de maíz en mazorca y la cosecha de cebada, pero sacando 50 fanegas de ella, con el cargo de 3 500 pesos de censo que tiene impuestos la dicha hacienda, en favor de Antonio Fardo de León, vecino de la ciudad de Los Ángeles; otros 1 400 pesos de censo principal, en favor de los herederos de Jerónimo Pérez Salazar[Jerónimo Pérez de Salazar], cuya redención de los mencionados censos ha de quedar a cargo de Don Andrés Pérez de la Higuera, y en tanto no los redima, pagará los réditos que corrieren, todo ello por el precio de 7 500 pesos de oro común, incluidos los 4 900 pesos de los dos censos.