El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el trapiche Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido al Doctor Don Rodrigo Flores de Valdéz, presbítero del Arzobispado de la ciudad de México, cura propietario de la parroquia de Santa Catarina Mártir de dicha ciudad, para que en su nombre liquide y fenezca con el señor Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, la cantidad de pesos de oro procedidos del tiempo que el otorgante tuvo en propiedad el ingenio nombrado San Miguel Almolonga, y hecho el alcance que le hiciere, suplique a Su Señoría se le haga rebaja y perdone la demasía de 1500 pesos de oro común en que puede alcanzar la posibilidad en que se halla para su entera satisfacción; hecha la rebaja, haga la escritura de obligación de los dichos 1500 pesos a favor de Su Señoría, prorrateando lo que cupiese igualmente a cada un año, para que dentro de 10 años, esta deuda quede enteramente satisfecha.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el trapiche Nuestra Señora de la Limpia Concepción, dio su poder cumplido al Doctor Don Rodrigo Flores de Valdéz, cura propietario de la Parroquia de Santa Catarina de la ciudad de México, para que en su nombre liquide, fenezca y acabe con el señor Don Carlos Antonio de Luna y Arellano, la cantidad de pesos que le resta debiendo del tiempo que tuvo en propiedad el ingenio de San Miguel Almolonga; y hecho el alcance, suplique a Su Señoría se le haga rebaja y perdone la demasía un mil pesos y en el valor de dos esclavos que excede a su Señoría, un mulatillo en 200 pesos y unas negra en 400 pesos ; hecha la rebaja, otorgue la escritura de obligación de los dichos mil pesos que se han de satisfacer en un lapso de nueve años, a razón de 111 pesos de oro común anuales.