Felipa de Castro, viuda de Esteban Cabañas; Rita de Castro, mujer de Atanasio Cabañas; Antonio de Castro, Miguel de Castro, Nicolás de Castro y Nicolás de Amaya, viudo de Josefa de Castro, en representación de su hijo Jorge, venden a su hermano Francisco de Castro, una casa de 15 varas de frente y 30 varas de fondo, la cual linda al poniente con la Calle Real que sube para la plaza y el Calvario, y casas de Carlos Roso, al norte con solar de los herederos de Benito de Castro, al oriente con solar de los herederos de Tomás Barradas y al sur con solar de Mariana Méndez, mujer legítima de Manuel de Alfaro, al precio de 150 pesos.
El Capitán Bartolomé, Benito, Pascual, y Diego de Castro, Antonio Barradas y Margarita de Castro, Manuel Vázquez Rincón y María de Castro, Lucas Francisco de Ayala y Teresa, Josefa y Juana de Castro, como hijos legítimos y herederos que quedaron de Francisco de Castro y de María de Medina, cuyos bienes han aceptado con beneficio de inventario, se hace la tasación de bienes que suman 1, 800 pesos 49 y 3 reales, de los cuales se restan 263 pesos y un real de los funerales y deudas, quedando partibles 1, 586 pesos 4 reales, estando todos conformes con la partes y porciones que les tocaron.
El Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de Jalapa, otorga poder a Benito de Castro, vecino de esta jurisdicción, para que en su representación adquiera, en el puesto y sitio que nombran los Tepetates, provincia de la Ciudad de Tlaxcala, de ejidos de la Ciudad de los Ángeles o de Huamantla, desde 150 hasta 200 caballos mansos o potros con hierro y señal de su dueño y después los señale con el hierro de venta.
Rosa María de Aguilar y Escalona, viuda de Benito de Castro, natural de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y residente en este pueblo de Jalapa, hija legítima de Pablo de Vargas y Zúñiga y de Micaela de Aguilar y Escalona, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas testamentarios a su hijo José Antonio, junto con su yerno Ignacio de la Cruz y como herederos nombra a sus 6 hijos.
María de la Rosa y Aguilar, legítima mujer de Benito de Castro, vecinos de esta villa de Córdoba, y ella con licencia concedida por su marido, otorga que vende a Antonio de Salas Cisneros, vecino del pueblo de Quichula [Quechula] jurisdicción de la ciudad de Tepeaca, una mulata blanca nombrada Micaela, de catorce años, que recibió en dote con otros esclavos, en precio de 300 pesos en reales de oro común de contado.
BERNARDINO FELICES, ESCRIBANO REALBernardino de Castro, Dionisio de Castro, Manuel de Castro, María Dolores de Castro, María Cirila de Castro y su marido don Bonifacio Fernández, Marcela de Castro y su marido José de Casas, hijos y herederos del difunto don Benito de Castro, todos vecinos de Jalapa, otorgan que venden a Simón Cabañas, un solar con 24 varas de frente y 30 de fondo y en él una casita de madera, ubicada en la calle de La Amargura con la que linda y hace frente al poniente, al sur linda con casa del comprador; al oriente con solar de José de Castro y al norte con casa de don Juan Florido. La venta se hace en 280 pesos.
Ana Dorantes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a Bernardo de Castro, de la misma vecindad, un pedazo de solar con 15 varas de frente y 30 de fondo que es parte del que ella posee, ubicado en la Calle Real que de la parroquia sube al Calvario, linda con casa de Petrona de Arauz, calle en medio y al fondo con otro pedazo de solar que le tiene dado a Tomás Barradas y por el costado derecho con solar que le ha vendido a Benito de Castro, cuyo solar lo vende libre de empeño e hipoteca en 15 pesos de oro común que por él le ha dado.
El Capitán José Ventura del Pedredo Salazar, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de esta provincia y de la de Jalacingo, usando de la facultad que se le concede por Real Cédula de poder nombrar los tenientes que sean necesarios y por cuanto el pueblo de Ixhuacán de los Reyes dista de esta cabecera 7 leguas y para que haya quien administre justicia, teniendo entera satisfacción de la persona y partes de Benito de Castro, español, lo nombra Teniente del pueblo de Ixhuacán y de sus sujetos, a quien le da comisión y poder bastante para que administre la justicia.
Ana Dorantes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende a Benito de Castro, de la misma vecindad, un pedazo de solar con 25 varas de frente y 30 de fondo como parte de uno que él posee en la Calle Real que de la parroquia sube al Calvario, linda al fondo con otro pedazo de solar que tiene dado a Tomás Barradas, a la derecha con el solar de la otorgante y a la izquierda con otro solar que tiene ajustado darle a Bernardo de Castro, dicho solar se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación. La venta se hace en 25 pesos de oro común que por él le ha dado.
Don Cristóbal Pérez, Gobernador del pueblo de Jalapa, don Francisco Hernández, don Pedro de la Cruz, don Felipe de Santiago, Alcaldes, don Antonio Pedro, don Juan Vanegas, don Alonso del Moral, Regidores y Francisco Hernández, Escribano, dijeron que en cumplimiento de Real Cédula que dispone la fundación de escuelas con maestros que enseñen a los indios la lengua castellana, se obligan de pagar a Benito de Castro, vecino de este pueblo, 120 pesos en cada año, más dos fanegas de maíz y un huevo que ha de dar cada muchacho por semana y él ha de ser obligado a asistir a la enseñanza.\r\n