El Licenciado don Francisco de la Vega y Ariza, Presbítero Domiciliario del obispado de la Puebla de los Ángeles y nativo de dicha ciudad, hijo de Francisco de Ariza Cruzado, difunto y de doña María Maldonado, que reside en el ingenio del Conde de Orizaba; otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que debe a Pedro Pablo Tamariz, su compadre, vecino de Orizaba, 115 pesos que le prestó para su curación; a María García le debe 32 pesos; a Francisco de Pissa Guerrero, maestro cirujano, quien le ha asistido con los medicamentos que han sido necesarios de su botica, que no ha pagado, manda que de sus bienes se pague. Manda que le den 100 pesos al Licenciado don Diego García Calvo, Teniente de Cura en esta villa, para que los distribuya en las obras que le tiene encomendado y sin que le pidan cuentas. Manda que se cobre a Miguel de Escalona 200 pesos, a José de Sandoval 50 pesos, ambos vecinos del pueblo de San Andrés Chalchicomula, al Capitán Manuel Gómez Dávila, por la administración de la hacienda de Tecamaluca; asimismo, manda se cobre de lo que se le está debiendo por su asistencia y administración en el ingenio del Conde de Orizaba. Manda que se den 25 pesos en reales a Josefa de Guadalupe, su ahijada que se encuentra en el convento de Santísima Trinidad de la ciudad de la Puebla. Ítem, declara que es capellán de una capellanía que instituyó Jerónimo [roto] persona que lo crió, a cuyo título fue ordenado de 3 000 pesos de principal, que fundó sobre sus haciendas de labor y casas que tiene en la ciudad de los Ángeles. Ítem, declara por sus bienes unas piezas de esclavos. Nombra albacea testamentario y tenedor de bienes al Licenciado don Diego García Calvo, Teniente de Cura de esta villa, para que, entre sus bienes, los cobre, venda o remate. Y al remanente que quedara de sus bienes; dejó e instituyó como universal y única heredera a su madre María Maldonado.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODoña Ana María de Alemán Maldonado, mujer legítima del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, dueños del ingenio de San Sebastián Maxtlatlán, como hija legítima de Jerónimo de Alemán y de Doña María Maldonado, difuntos, vecinos que fueron de la nueva ciudad de Veracruz, con licencia de su marido, renunció a la herencia que le dejaron sus padres para que sus hermanas sucedan en la parte que le pudiere tocar, y se contenta con los pesos de oro que su madre le dio antes de su fallecimiento.
María Maldonado, viuda de Jerónimo Barradas, vecinos de este pueblo de Jalapa, nombra como albaceas a Felipe de Zárate, junto con Félix José de los Reyes y Tomás y Julián, sus hijos, a los cuales nombra herederos.24
Tomás de Madriz (Madrid) Alavez, dueño del ingenio de azúcar nombrado San Bartolomé, términos se Ixhuacán, vende a don Alonso Maldonado Gaitán, vecino de la ciudad de México, dueño de sus carros, un sitio de ganado mayor que su esposa, María Maldonado heredó de su tío Antonio de Reynoso, en la parte donde los naturales llaman el río de Zontejapan, entre dos ríos nombrados Gualatl y Tequechulatl, por el precio de 1000 pesos de oro común.
Francisco Gómez, natural de Villamanrique, recibe de Juan Acosta Grijalva, 500 pesos como ayuda para sustentar las cargas del matrimonio contraído con María Maldonado.