Domingo Sánchez, herrador, estante en este pueblo, como principal, y Juan de Villalobos, vecino de este pueblo, como su fiador y principal pagador, se obligan de dar y pagar a Francisco Gómez o a Pedro [Briseño] Quijada, 20 pesos de oro común que le debe al dicho Quijada de resto de cuentas.\n
Ante don Diego de Montejo, Corregidor de este partido por el Rey Nuestro Señor, pareció Francisco Gómez, mayoral de la estancia de Gabriel de Caravantes, para registrar una partida de ganado vacuno que tiene en la sabana e ingenio de este pueblo, compuesta de 350 cabezas, 150 vacas del hierro de dicho Caravantes.\n\n
Francisco Gómez, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó ante don Francisco de Luna y Arellano, Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros, 50 pesos de mercaderías de Castilla y de la tierra, asimismo se le notificó pague la alcabala de lo que vendiese con el Alférez Agustín Sierra, a cuyo cargo está su cobranza.
Se tomó la razón de 8 pipas de vino que lleva Francisco Gómez en su recua; otras 3 pipas más que lleva Tomás de Mendoza, para entregarlas todas en México a Cristóbal de Soto.\n
Se tomó la razón de 3 pipas de vino en 18 barriles que van en la recua de Francisco Gómez a entregar en la Puebla a Pedro Hernández. \n
Testamento de Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino de Jalapa,natural de la ciudad de Badajoz, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de Francisco Gómez y de Margarita Martín, su legítima mujer, difuntos.
José Silverio Gómez, natural y vecino de esta Villa de Xalapa, hijo legítimo de los difuntos don Francisco Gómez y de doña Manuela Quiñones, otorga su testamento donde declara estar casado con María Gertrudis Quintana, con quien procreó a Gregoria, José y Santos Gómez, y cuya esposa se encuentra grávida de uno más. Nombra como albaceas testamentarios a Juan Figueras, junto con Juan Bautista Guido, y como herederos universales designa a sus legítimos hijos.
Testamento de Francisco Gómez, natural de la ciudad de Guadalajara, hijo legítimo de Francisco Gómez y de Francisca Agustina, difuntos, vecinos que fueron de la dicha ciudad.
Don Francisco de Gomiciaga, vecino de la Ciudad de México y residente en este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Pedro Ruiz de Masmela, vecino del Real y Minas de nuestra señora de Los Álamos, provincia de Sinaloa, para que a su nombre venda a cualquier persona, al contado o fiado las cinco piezas de esclavos que quedaron por bienes de Miguel de Gomiziaga, su difunto hermano, y que le pertenecen como único heredero del difunto, por disposición de testamento, del cual es albacea don Francisco Gómez.
Benito Caravallo, vecino de esta villa de Córdoba, dijo que hace tiempo le hurtaron a María Milián Perdomo, vecina de esta villa y suegra del otorgante, una mula de carga caricoyota [sic] de su rancho, con el hierro que está al margen. Y a pesar que hizo muchas diligencias en su búsqueda, no la pudo encontrar, hasta que, por el mes de octubre del presente año, la conoció entre otras mulas de la recua de Juan de Leiva, vecino de Tecamachalco, que iba cargo de Francisco Gómez, su mayordomo; y queriendo pedir dicha mula judicialmente, convinieron en entregársela para excusar pleitos y litigios, con tal que le otorgara carta de lasto. Por lo cual, otorga que ha recibido de Francisco Gómez la dicha mula y le otorga poder y lasto para que cobre judicial o extrajudicialmente a la persona a quien le compró dicha mula.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO