Juan Mosquera y Moscoso, español, vecino del pueblo de Jalapa, heredero de Teresa de Córdoba y Arellano, su legítima mujer, usando de ese derecho, vende a Juan Bravo de Alarcón, de la misma vecindad, una mulata nombrada Antonia Catalina, de 46 años más o menos. La esclava se encuentra libre de empeño, censo e hipoteca, en 312 pesos de oro común.
Doña Teresa de Córdoba y Arellano, vecina del pueblo de Jalapa, hija natural del Capitán Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, otorga su testamento donde declara haberse casado en primer matrimonio con Lorenzo Romero Jurado y en segundo matrimonio con Juan Antonio Mosquera y Moscoso. Entre sus bienes se encuentran la casa de su morada sobre la cual están impuestos 200 pesos, cuyos réditos se pagan a favor del Convento del Señor San Francisco, 13 mulas aparejadas, una tenería que se encuentra a la salida de este pueblo sobre la cual se impusieron 3, 000 pesos, una mulata llamada Antonia Catalina, otra esclava hija de Antonia, otro esclavo llamado Andrés Moreno; también cuenta con unas tierras contiguas a la tenería. Nombra como albacea al Presbítero Fray Francisco de Longoria Báez, religioso de la Orden de la Caridad.
Juan de Zárate y Diego de Zárate, vecinos de Jalapa, como herederos de Diego Ortiz de Zárate, venden a Lorenzo Romero, vecino de Jalapa, una mulata nombrada Antonia Catalina, de 20 años de edad, la cual heredaron de su padre, sujeta a servidumbre, por el precio de 300 pesos de oro común.
Juan de Zárate y Diego de Zárate, vecinos de Jalapa, como testamentarios y herederos de Diego Ortiz de Zárate, venden a Doña Teresa de Córdoba y Arellano, mujer legítima de Lorenzo Romero Jurado, vecinos de Jalapa, una esclava mulata nombrada Antonia Catalina, de 20 años de edad, que hubieron y heredaron de su padre, por el precio de 300 pesos de oro común, libres de alcabala.