Don Diego del Moral, vecino de Jalapa, vende a Agustina de Acosta, mulata libre, soltera, vecina de Jalapa, medio solar que tiene en la calle que va a la ermita de Señor Santiago; al lado derecho, linda por delante con dicha calle, y por espaldas, con solar de Diego Ordóñez, difunto; de otro lado, con solar de Melchora de los Reyes, y en él, la susodicha tiene fundada una casa de jacal, cubierta de zacate, de palos, sin embarrar, que compró a Juan de Sandi; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 20 pesos de oro común.
Agustina de Acosta, parda libre, natural y vecina de Jalapa, hija legítima de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, mujer legítima de Juan Manuel de León, otorga su testamento donde declara que al contraer matrimonio no trajeron caudal alguno y ella tenía como hija natural a María de la Candelaria; la casa que habitan no es de ella sino de su hija; declara tener 3 esclavos negros nombrados María de Guadalupe, que está en servicio con su hija, Antonio y Juan Jerónimo que están con ella pero pertenecen a su hija. Tiene una casa que compró con Sebastián de Sandi, fundada en el solar que fue de don Diego del Moral, cacique y principal de los naturales de este pueblo, ubicada en la calle que va a la Ermita de Santiago y después compró el solar del que nunca se le dio escritura. Nombra por heredera universal a su hija, y como albaceas a la misma y a Juan Manuel de León
Juan de Sandi, maestro de zapatero, vecino de Jalapa, uno de los hermanos y heredero de Sebastián de Sandi, difunto, vecino que fue de este pueblo, por sí y en nombre de sus demás hermanos, vende a Agustina de Acosta, soltera, una casa pequeña cubierta de paja y cercada de palos, ubicada en la calle que va para la ermita del Señor Santiago; a la mano derecha, linda con solar de Diego del Moral, y por la otra parte, con solar de Melchora de los Reyes, y está fundada en solar de la dicha Agustina de Acosta que le compró a Diego del Moral, cuya escritura se ha de hacer, libre de censo, hipoteca y enajenación, por el precio de 12 pesos de oro común que le ha dado para la satisfacción del entierro del dicho Sebastián de Sandi, quien la dejó por sus bienes.
Pascual de Iglesias, dueño de recua, vecino de Jalapa, impone 1, 000 pesos de oro común de principal a favor de doña Gertrudis de la Gala y Thormes, mujer legítima del Alférez Sebastián de Flores Moreno, mercader de la misma vecindad, y de José Joaquín y María, sus hijos legítimos, que son los que Juan de Thormes, hermano de doña Gertrudis les legó, que reditúan 50 pesos en cada año, cuya cantidad cargó sobre una casa baja propia ubicada en la Calle Real, colinda al frente con casa y solar que fue del Licenciado Diego González, al norte con solar y casa de Agustina de Acosta, al oriente con el callejón y casa de Jerónimo de Acosta, al poniente con casa y solar que fue de Manuel de la Peña. El dinero lo reciben de manos del Alférez como albacea y tenedor de bienes de Juan de Thormes.
Petrona Josefa de Castro, vecina de este pueblo, mujer de Cristóbal Francisco García, como heredera del difunto Pascual de Castro, se le adjudicó por bienes una casa en este pueblo, ubicada en la Calle Real que sale de la plaza para el Camino Real de la Veracruz, linda por el frente con dicha calle y por el fondo con solar de los herederos de Agustina de Acosta, al oriente con casa de Diego de Castro y al poniente con callejón que llaman de Ibáñez, cuya adjudicación y herencia tiene aceptada con el cargo de reconocer el censo principal de 120 pesos a favor de la cofradía de la Benditas Ánimas del Purgatorio.
Domingo de Olivera, vecino de Jalapa, vende a María de la Candelaria, soltera, hija de Agustina de Acosta y de Juan Manuel de León, de la misma vecindad, una casa de vivienda que se compone de pilares de cal y canto y sus paredes de piedra y lodo, cuyo solar tiene 54 varas de frente y 52 de grueso, linda con el callejón que llaman de Domingo. La venta se realiza en 200 pesos de oro común que por su valor ha recibido.
Antonio Méndez, hijo legítimo y heredero de los difuntos Antonia Hernández y Diego Méndez, declara que cuando su difunta madre quedó viuda, cedió al difunto don Agustín Suárez un pedazo de solar de 15 varas de frente y 15 varas de fondo, el cual esta frente a un callejón y casas que fueron de Agustina de Acosta, que llamaban las Tinas, contiguo a las casas de doña María Nicolasa de Torquemada y al fondo hasta la casa que fue del Capitán Juan de Malpica, y dado que en su momento no se hizo alguna escritura, realiza esta declaración y ratifica dicha cesión del solar a favor de María Nicolasa de Torquemada, albacea del difunto Agustín.
María de la Trinidad, mujer legítima de Alonso Díaz de la Cueva, vecina de Jalapa, dijo que su abuelo Diego del Moral, cacique y principal de los naturales de este pueblo, vendió a Agustina de Acosta, parda libre, un solar eriazo, ubicado en la calle que baja a la Ermita de Santiago, cuyas medidas son de 60 varas de frente y 120 de fondo, sin entregarle escritura correspondiente, y quien ahora la ha solicitado, por lo que vende a Agustina de Acosta, el mencionado solar con sus entradas y salidas, usos y costumbres, libre de censo, empeño e hipoteca, en 20 pesos de oro común que recibió su abuelo.