Don José de Castro, vecino de este pueblo de Jalapa, como albacea, tenedor de bienes y tutor de los hijos de Felipe de Acosta, vende a don Joaquín Ildefonso de Torquemada, vecino de este pueblo, una mulata de nombre María García de 16 años, en la cantidad de 200 pesos.
Diego García, vecino de este pueblo de Jalapa, con asistencia en la ranchería de Atesca, vende a don Gregorio de Aguilar, vecino del rancho de Jilzapoapan, una esclava mulatilla de nombre María García, criolla de 8 años, hija de Juana Polonia, también esclava, en el precio de 100 pesos de a 8 reales de oro común.
Doña Anastasia Antonia Rodríguez, natural de la Villa de Xalapa, hija legítima de don Ventura Rodríguez y de doña María García, difuntos, otorga su testamento donde declara haber estado casada con don Juan Manuel Díaz Platas, difunto; de dicho matrimonio procrearon 8 hijos. Entre sus bienes se encuentran la casa de su morada; 3, 000 pesos con causa de réditos que le debe don Juan Pensado; 1,000, pesos en poder de don Manuel de Cervantes; 20 reses; 6 toros; 5 caballos; 4 bestias mulares; 5 bueyes y 3 novillos. Nombra como sus albaceas testamentarias a sus hijos José María y José Mariano y como herederos universales a todos sus hijos.
Juan de Esquivel, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, hijo legítimo y uno de los herederos de Don Alonso de Esquivel y de Doña Ana de Bustos, difuntos, vecinos que fueron de Jalapa, por sí y en nombre de los demás herederos, vende a Juan Godínez y a María García, su legítima mujer, mulatos libres, vecinos de Jalapa, una casa cubierta de zacate, de palos y embarrado, en un solar de 50 varas cuadradas en este pueblo, camino a la Veracruz, libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 35 pesos de oro común, horros de alcabala.
El Sargento Antonio de Aponte, vecino de esta villa, otorga haber recibido de Benito Rendón, albacea y tenedor de bienes de Antonio Jiménez, difunto, 200 pesos de oro común, los mismos que dejó por una cláusula de su testamento, en donde ordenó que se le entreguen al otorgante para que los tenga en su poder hasta que María García, vecina del lugar de la Madriz valle de la Rabaligo, arzobispado de Burgos de las montañas de Castilla, madre y heredera universal de Ángel Guerra, difunto, de quien el dicho Antonio Jiménez fue albacea y quedaron líquidos, remita poder para su remisión. Y de dicha cantidad se dio por entregado y se obligó a tener en su poder en depósito.
Zonder titelAndrés, José, Inés y María García y Fernando Osorio, todos hermanos y herederos de Isabel Hernández, presentes algunos y representantes otros, dijeron que por muerte de la mencionada Isabel Hernández, quedó entre sus bienes una caballería de tierra incluida con las demás de que se compone la hacienda de labor nombrada Altoyuca que posee el Capitán Juan de Malpica, apreciada en 300 pesos de oro común de lo que cupo a cada uno 60 pesos, pero María García la vendió al Capitán Juan de Malpica anteriormente, dado lo anterior los otros 4 hermanos venden al mencionado capitán 3 partes de la caballería de tierra, de cuyas cantidades se dan por entregados a su voluntad.
Juan García de Miranda, vecino y natural de esta villa de Córdoba, hijo legítimo del Sargento Juan Antonio Hernández Golfín y doña Juana García de Miranda, difuntos, otorga su testamento en la siguiente manera: pide ser sepultado en la capilla de la Venerable Orden Tercera de Penitencia en el Convento [roto] San Antonio de esta villa. Manda 150 pesos para ayuda a la fábrica material de la santa iglesia parroquial de esta villa. Explica que debe a diferentes personas, así como, otras personas que le deben a él. Declara que está obligado a la tutela por la cantidad de 200 pesos de una niña, su hermana, por parte de su padre, nombrada Teresa Hernández, de edad de dieciséis años. Menciona que hizo escritura de obligación a favor de don Francisco Gómez, estante de esta villa, por la cantidad de 1 500 pesos, cuya cantidad la tiene pagada y por olvido no la han cancelado. Señala como parte de sus bienes la casa donde tiene su morada, que es de cal y canto cubierta de teja, que se encuentra en esta villa, en la calle Real y hace frente con casa [roto] del Capitán don José Gómez Dávila [roto] fondo que le pertenece, la cual es libre de censo; una hacienda de trapiche de fabricar azúcar que tiene arrendada a los propios de esta villa. Asimismo, declaró que cuando se casó con María Gómez, ambos no tenían ningún caudal y durante dicho matrimonio procrearon como hijos legítimos a Jerónimo, de veintidós años; María García, doncella de veinte años; Francisca Estefanía García de Miranda, de diecisiete años; José García, de quince años; Antonia, de diez años; Juana, de ocho años; Nicolasa, de cinco años; Bárbara Gertrudis, de cuatro años; y Elena, de dos meses. Nombra como albaceas al Capitán José Gómez Dávila, vecino de esta villa y Alcalde Ordinario en ella, a Nicolás de Olivera, su sobrino y a la dicha María Gómez, su mujer; nombra por solo tenedor de bienes y por tutor y curador de las personas y bienes de los dichos sus hijos en caso de contar en edad pupilar al dicho Nicolás de Olivera, su sobrino. Y por sus únicos y universales herederos a sus hijos legítimos.
Zonder titelDon José Antonio Sanchinel, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a don Melchor Bosque, vecino del pueblo de Perote, una casa ubicada en Perote, hecha de adobes y techada de tejamanil, la cual mide 6 varas de largo y 4 de ancho, linda al oriente con casa de Antonio Mota, al poniente con el Camino Real que va para México, al norte con la calle que va para el Calvario y al sur con casa de María García. La vende en 475 pesos.
Don Joaquín Ildefonso de Torquemada, vecino del pueblo de Jalapa, vende a doña Gertrudis Agustina de Acosta, mujer de don Agustín Benítez, Alcalde Mayor y Capitán Aguerra de esta jurisdicción y Jalacingo, una esclava mulata, nombrada María García, de 20 años, en el precio de 200 pesos.
Margarita Roldán, viuda de José García, junto con Joaquín García y María García, sus hijos legítimos y herederos de dicho José, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a don Miguel Gutiérrez, vecino de este pueblo, una casa de paredes cubierta de maderas y tejas, que mide 12 varas de frente y 50 varas de fondo, linda al norte con el Barrio de Techacapa, frente a la Calle Real que sale hacia la Veracruz, al oriente con casa de Paula Godínez, al sur con solar de Antonio Marín y al poniente con casa y solar de Tomás de Ana, al precio de 250 pesos.