Juana Díaz, viuda de Sebastián Díaz, vende a su yerno Juan Alonso y a su hija, Francisca Pérez, unas casas en el pueblo de Jalapa en 450 pesos de oro común.
Juan Antonio, maestro de hacer azúcar, y su mujer, Francisca Pérez, venden a Pedro Sánchez Monge unas casas de morada en la calle Real del pueblo de Jalapa, en 450 pesos de oro común.
Juana Díaz, como tutora y curadora de sus hijos Bartolomé Pérez, Francisco y Francisca, pide licencia a Diego de Orduña, Teniente de Alcalde Mayor, para que pueda proseguir la compañía que su marido, Sebastian Díaz, difunto, tenía con Juan de Quiroz sobre un trapiche de azúcar situado en tierras de Nexapa.
Doña María Lagunas, viuda y albacea de José Pérez, junto con Francisca Pérez, Ana Pérez, Rita Pérez y José Pérez herederos del citado difunto, venden al Capitán Agustín García Campomanes, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja, que mide 36 varas de frente y 32 varas de fondo, linda al norte con la Calle Real que va al pueblo de Jalapa y casas de Manuel Montero, al oriente con solar y casas de Francisco Pérez, al fondo con solar de Diego Hernández, al precio de 380 pesos.
Diego de Orduña, Teniente de Alcalde Mayor de Jalapa, nombra a Juana Díaz, vecina de Jalapa, como tutora y curadora de sus hijos menores Bartolomé Pérez, Francisca y Francisco, con motivo del fallecimiento de su marido, Sebastián Díaz.
Juana Díaz, como tutora y curadora de sus hijos Bartolomé Pérez, Francisca y Francisco, forma una compañía con Juan de Quiroz y su mujer, Francisca de Yépez, sobre las tierras, cañaverales, esclavos negros, y un trapiche de moler azúcar nombrado Nexapa, una legua del pueblo de Jalapa.
Francisco de Aguilar, natural y vecino de este pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Juan de Aguilar y Antonia de Guevara, difuntos, casado con Francisca Pérez, a quien le otorga poder para testar y nombramiento de albacea testamentaria. Como herederos universales nombra a José de 18 años, María de 15 años, Francisco de 12 años, Mariana de 10 años, Vicente de 7 años, Paula de 6 años, María de 4 años, Miguel de 2 años y Felipe de 3 años, hijos legítimos de ambos.
Francisca Pérez, natural y vecino del pueblo de San Mateo Naolinco y residente en el pueblo de Jalapa, viuda de don Francisco de Aguilar, el cual le otorgó poder para testar, procede a realizar dicho testamento, en el cual además de dicho poder, la nombró albacea y como herederos designó a José, María, Francisco, Mariana, Vicente, Paula, María, Miguel y Felipe, sus hijos legítimos.
Damián Calvo, vecino de la ciudad de México, con poder de Francisca Pérez, viuda de Gaspar Gutiérrez, de la misma vecindad, vende a don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de esta provincia, un esclavo mulato llamado José, de 22 años de edad, carihoyoso de viruelas, jetón y hendido el labio de abajo, libre de hipoteca, enajenación y empeño, sujeto a servidumbre, por el precio y cuantía de 220 pesos de oro común.
Juana Díaz, viuda de Sebastián Díaz, con revalidación de la tutela de sus menores hijos, Bartolomé, Francisca y Francisco Pérez; la cual le fue otorgada por el Alonso de Villanueva, Alcalde Mayor de Jalapa; los cuales le otorgan licencia expresa, da en arrendamiento a Juan de Quiróz, la mitad del trapiche de Nexapa, en la cantidad de 300 pesos anuales, durante el periodo de 6 años. Incluye inventario de bienes del mencionado trapiche.