Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, residente al presente en este pueblo, con poder de Catalina González, viuda de Martín de la Parada, vecina de la ciudad de Los Ángeles, en su nombre, y como una de las herederas de Pedro Román, su padre, difunto, vende a Lucas Martín Ibáñez, vecino de la provincia de Jalapa, dos caballerías de tierra en la parte que los naturales llaman Tlalcuezalan, entre la venta que fue de Sedeño y la Venta de los Naranjos, términos del pueblo de Xilotepec, por el precio de 300 pesos de oro común, horros de alcabala.
Don Andrés Rodríguez Rojo, natural de Ubeda y vecino de esta villa, hijo legítimo de don Andrés Rodríguez Rojo y de doña Catalina González, difuntos, casado en primeras nupcias con Francisca Garrido, española, y en segundas con doña María Montero, a quien nombra su albacea testamentaria en compañía de Antonio Guillén y don [José] Miguel Rodríguez [Rojo], hijo del otorgante; como tutora y curadora a su citada esposa y como herederos universales a doña María, casada con Mateos González, a doña Manuela, casada con Benito Villegas y don [José] Miguel [Rodríguez Rojo], casado con doña Micaela [Ángel] de Ortega, sus hijos del primer matrimonio, junto con doña María Paula, doncella de 13 años, doña Juana de 12 años, María Antonia de 5 años, Antonio de 4 años y María de 1 año, sus hijos del segundo matrimonio. Manda se hagan dos imposiciones sobre sus bienes.
El Capitán Manuel Gómez Dávila, vecino de esta villa de Córdoba, por él y en nombre de sus hijos, otorga que vende a doña Catalina González, vecina del pueblo de Orizaba, una negra esclava nombrada Ana, criolla, nacida en su casa, de edad de trece a catorce años. La vende por esclava cautiva sujeta a perpetuo cautiverio y servidumbre en precio de 300 pesos que por ella pagó doña Clara de Mora y Medrano, vecina de dicho pueblo, viuda de Juan González de Olmedo, quien por cláusula de su testamento ordenó se le diera una esclava a la citada doña Catalina González.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOJuan García, estante de Jalapa, como heredero de Catalina González, su madre, vende a Luis Pérez, vecino de Jalapa, un solar en el citado pueblo al precio de 35 pesos de oro común.
Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, en nombre y con poder de Catalina González, viuda de Martín de la Parada, vende a Fracisco de Pro y a Diego González, vecinos de Jalapa, un solar de 60 varas en cuadra, en la calle real de este pueblo, entre las casas de los susodichos, en esta manera: a Diego González 40 varas medidas en ancho, que caen hacia la calle real, y de largo, 60 varas; y al dicho Francisco de Pro, 20 varas de ancho y 60 de largo, por el precio de 220 pesos de oro común, los cuales pagarán a ciertos plazos.
Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, vecino de la ciudad de Los Ángeles, en nombre y con poder de Catalina González, viuda de Martín de la Parada, heredera de Pedro Román, vende a Lucas Cardeña Malpica, vecino de Jalapa, dos caballerías de tierra en términos de Xilotepec, en una sabana y arboledas que está junto al camino real, bajando de la Venta de Aguilar a la de Sedeño; de las cuales se hizo merced a Pedro Román por el Marques de Falces, en el precio de 40 pesos de oro común.
Lucas Martín Ibáñez, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, y a Catalina González, viuda de Martín de la Parada, vecinos que fueron de Jalapa, 150 pesos de oro común que restan del precio de dos caballerías de tierra, para el día de Navidad del presente año, todos juntos en una paga.
Testamento de Alonso Hernández, vecino de la ciudad de Zacatecas, hijo legítimo de Alonso Hernández y de Catalina González, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de México.
Estando en El Molino de Río Frío, propiedad de Don José de Ceballos y Burgos, jurisdicción de Jalapa, Catalina González, mujer legítima del Alférez Agustín Rodríguez Lovillo, residente en sus haciendas de la jurisdicción de Jalacingo, como hija y heredera de Lope González [de Villa de Moros] y Melchora de los Reyes, dio su poder cumplido a Antonio Luis, vecino de esta provincia, para que en su nombre cobre de su abuela Ana Díaz, 200 pesos que Pedro Calderón de la Barca, su segundo marido, mandó por cláusula de su testamento a la otorgante, así como lo que le toca de la legítima como hija de Melchora de los Reyes, quien a su vez lo fue de la referida Ana Díaz.
Lucas Cardeña Malpica, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada del obispado de Tlaxcala, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 40 pesos de oro común, precio de dos caballerías de tierra que le vendió con poder de Catalina González, en términos de Xilotepec, para el día 23 de enero de 1626, juntos en una paga.