José Sabino de la Cruz Ruiz y Josefa Escolástica Molina, marido y mujer, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a don Bartolomé Salvo, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 20 pesos de oro común de censo redimible, los cuales están cargados sobre una casa que la difunta doña Ana González de Astudillo, viuda de Cristóbal de Salcedo, dejó para que se vendieran, labrada de paredes, techada de madera y tejas, linda al norte con la Calle de San Francisco de Paula y casas de don Lucas Rosete, al oriente con solar de Sebastián Rodríguez, al sur con el Callejón de la Tenería y solar de Antonio Camacho, y al poniente con la Calle de San José y casas de don Antonio Amason y don Cristóbal García.
Doña Ana González de Astudillo, española, vecina de Jalapa, viuda de Cristóbal de Salcedo, dio carta de libertad a su esclava María Pérez, negra criolla, de 46 años de edad, poco más o menos, nacida en su casa que hubo y heredó de sus padres, por el mucho amor que le tiene.
Fray Diego Trujillo, Ministro Provincial de la Orden de San Francisco, autorizó a Fray Antonio de Córdoba, predicador y guardián del Convento de la Navidad de Jalapa, para que pueda proceder al efecto de los instrumentos necesarios, en relación con una casa de piedra, cubierta de teja que Ana González de Astudillo, vecina de Jalapa, dejó al Convento de San Francisco de Jalapa, cuyo síndico en su nombre la venda a censo o alquile, a fin de que sus réditos alcance la suma de 25 pesos anuales, con cargo de decir dos misas rezadas cada mes por su alma y la de su marido Cristóbal de Salcedo.
Francisco de Aguirre, vecino del pueblo de Jalapa, albacea y tenedor de bienes de Francisco de Araciel, su padrastro, nombrado por poder para testar, dijo que entre sus bienes quedó un solar de 89 varas de frente y 55 de fondo con el gravamen de 400 pesos de principal, censo que reconocía a favor del Convento del Señor San Francisco, pagándole 20 pesos de réditos en cada año, en cuyo solar esta fabricando una casa, del cual vende un pedazo a Juan Bautista de Arroyta, Escribano Público de la jurisdicción de Jalapa, que tiene de frente 29 varas y media y de fondo 50, linda por el frente con el cementerio del Convento, al fondo con el mismo solar, al poniente con casa y solar de los herederos de Ana González de Astudillo. La venta se hace en 177 pesos 6 tomines de oro común, 77 pesos y 6 tomines se los han pagado de contado y los 100 restantes quedan cargados a censo redimible.
Pascuala Pérez, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende al Capitán Juan Ricardo de Guzmán, Alcalde Mayor de esta jurisdicción, un pedazo de solar con 27 varas de frente y 79 de fondo, linda al frente con el cementerio de San Francisco, al fondo con solar de los Carranzas, al oriente con casa y solar del escribano y al poniente con casa y solar de la vendedora, cuyo solar hubo por herencia de su ama Ana González de Astudillo y de Juana Pérez, su madre, como aparece en su testamento de 4 de junio de 1718. La venta se hace en 140 pesos de oro común.
Juan de Orduña Castillo, vecino de La Antigua Veracruz, vende a Doña Gertrudis de Neira Claver, doncella, vecina de Jalapa, un solar en este pueblo que hubo de Juan Díaz de la Cueva, su suegro, difunto, como parte de la dote que le dio, el cual corre desde una palma de Equisote, más abajo de la fragua de los herederos de Francisco de la Cueva, hasta la Calle Real; hace frente con las paredes del Monasterio de San Francisco; y por el otro lado, linda con solar y casas de Ana González de Astudillo; y de la otra parte, con solar de los herederos de Juan del Moral, con todo lo que le pertenece, libre de censo, tributo y otra enajenación, por el precio de 30 pesos de oro común.
Codicilio de Doña Ana González de Astudillo, vecina de Jalapa, por el cual mandó que sobre una casa de su propiedad que tiene en la calle que sale de la plaza pública para el barrio de Santiago, linda con casas de su morada y con solar de Doña Aldonza Antonia de Neira Claver, se instituya una capellanía de misas que han de decir los religiosos del Convento de San Francisco de Jalapa, por el sufragio de su alma y las de sus padres.
Juana Pérez, hija legítima del Alférez Nicolás Miguel y María Pérez, difuntos, vecina del pueblo de Jalapa, otorga su testamento donde declara le debe a don Luis González de Lucena, de la misma vecindad, 2 pesos y a Antonio de Herrera, 5 pesos. Tiene entre sus bienes lo que le corresponde de la casa de su morada, ya que se las heredó Ana González de Astudillo para que lo gozaran entre ella, María Pascuala, Bartolomé Gilberto, Melchor de los Reyes y María Manuela. Cuenta con otros bienes menores de casa. Declara tuvo 3 hijos: Pascuala, Melchor y Ventura, a quienes nombra sus albaceas y herederos.
El Capitán Don Francisco García López y Doña Ana Francisca Matamoros, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, venden al Licenciado Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado por Su Majestad del partido eclesiástico de Jalapa, dos casas, una grande y otra pequeña, ambas de piedra, cubiertas de teja, ubicadas en la calle que va de la plaza de este pueblo a la Veracruz; lindan por una parte, con casas de Tomás de Campo; y por la otra, con la de Ana González de Astudillo; hacen frente con casas del Alférez Don Miguel de Zamora, y del Alférez Don Antonio de Medina; las cuales heredó la otorgante de su madre Doña Aldonza de Vargas, con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, por el precio de 1600 pesos de oro común. Los 200 pesos a censo redimible, con una renta de 10 pesos anuales a favor del Convento de San Francisco de Jalapa, y los frailes tendrán la obligación de decir dos misas por el alma de Leonor de Sahagún, madre de Nicolás de Pro; y los 1000 pesos quedarán cargados a censo sobre dichas casas, pues los otorgantes tienen la intención de convertirlos en dote de una capellanía que pretenden fundar, y de los 400 pesos restantes, se dieron por pagados en reales de contado.
El Capitán Don Francisco García López y Doña Ana Francisca Matamoros, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, como albaceas de Doña María Aldonza de Vargas Matamoros, hermana de la otorgante, fundan una capellanía de misas por el alma de la difunta Doña María Aldonza y las de los instituidores, con 1000 pesos de principal que situaron sobre dos casas, una grande y otra pequeña, de piedra cubiertas de teja, ubicadas en la Calle Real, yendo de la plaza de este pueblo a la Veracruz; las cuales hacen frente con las casas de los alféreces Don Miguel de Zamora y Don Antonio de Medina; por otro lado, con las de Tomás de Campo, y por el otro, con las de Ana González de Astudillo, mismas que fueron vendidas al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, uno de los curas beneficiados de Jalapa, con el cargo de los 1000 pesos de oro común; así como con otra carga de 200 pesos de principal y 10 pesos de réditos anuales en favor del Convento de San Francisco de Jalapa, que sin fundación y solo por cláusula dejó ordenado Doña Leonor de Sahagún, madre de Nicolás de Pro, quien vendió la casa grande con esta obligación a Doña María Aldonza de Vargas Matamoros.