El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio San Miguel Almolonga, dijo que habiendo casado con Doña Juana María de Ceballos y Burgos, hija legítima del Capitán Don José de Ceballos y Burgos y de Doña Inés de Villasón, difunta, dueños del ingenio nombrado Nuestra Señora del Rosario y otras haciendas en esta jurisdicción, el día de hoy recibió 6484 pesos de oro común de dote, en ajuar, ropa para dama, joyas, ganados, esclavos y reales. Y el otorgante mandó a su esposa en arras y proternupcias 4000 pesos de oro común.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano y Doña Juana María de Ceballos y Burgos, su legítima mujer, dueños del ingenio de San Miguel Almolonga, dieron su poder cumplido a Juan Leonardo de Sevilla, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en sus nombres parezca ante el Tribunal de la Santa Inquisición, y siga la postura que dicho capitán hizo con el Comisario del Tribunal de la Inquisición en esta provincia, a las haciendas de Tenampa, La Palmilla, Trapiche de Tenampa y molino de Río Frío, con sus tierras, aguas, ganados, esclavos y aperos, que quedaron por fin y muerte del Capitán Don José de Ceballos y Burgos y de Don Claudio Teodoro de Ceballos; y siendo necesario, haga cualesquier pujas o nuevas posturas en la cantidad que le pareciere, hasta conseguir el remate de dichas haciendas. Y demás de la general hipoteca de sus bienes, obligue por especial hipoteca, la hacienda de labor nombrada San Miguel Contla, de la jurisdicción de San Salvador El Verde.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano y su hija Doña Inés Flores Altamirano, con licencia de su padre, dieron su poder cumplido a Don Juan Leonardo de Sevilla, Procurador de la Real Audiencia de México, para que en sus nombres los defienda de cualesquier pleitos que tuvieren, especialmente, pida se ampare la dote de Doña Juana María de Ceballos y Burgos, esposa y madre de los otorgantes, hoy difunta, a fin de que quede libre de embargo. Asimismo, para que siga la postura hecha ante los señores de la Santa Inquisición sobre la hacienda de Tenampa y otros bienes que quedaron por fin y muerte de Don Claudio Teodoro de Ceballos.