El Gobernador, Alcalde, principales y demás naturales del pueblo de Orizaba, arriendan a Juan de Moya, un mesón que tienen en este pueblo, por el tiempo de 2 años, en precio y cuantía de 120 pesos de oro común.
Francisco Martín otorga poder general a Juan de Moya.
[Diego] González otorga poder a Juan de Moya para que pueda demandar, recibir y cobrar de todas y cualesquier persona que sea, un [caballo castaño].
El gobernador, alcalde y regidor del pueblo de Orizaba, por lengua de Juan García, intérprete, se obligan con Juan de Moya a tener hecho un corral en 40 días en la sabana de este pueblo, tres partes de madera y una de piedra.
Juan de Moya, vende a don Rodrigo de Vivero, para él y sus herederos, 45 novillos y vacas con las crías que tuvieren, a 3 pesos cada res, más tres bueyes mansos a 10 pesos casa uno, más 12 caballos a 12 pesos cada uno.
Juan de Moya otorga su poder a [Garcilaso] Romero, tratante, para que pueda cobrar de Francisco [de] Bribiesca, vecino de la ciudad de México, 100 pesos de oro común.
Diego, indio natural, dijo que entraba a servicio y soldada con Juan de Moya, por tiempo y espacio de un año, por precio de 12 pesos de oro común.
Juan de Estrada, otorga su poder a Juan de Moya para que pueda cobrar de Cristóbal Ruiz, vecino de la ciudad de la Veracruz y de Pedro Díaz, vecino del pueblo de San Antonio, 68 pesos de oro común, los 40 de ellos que le debe el dicho Cristóbal Ruiz, y los 28 restantes del dicho Pedro Díaz.
Juan Ruiz, zapatero, dijo que por cuanto Melchor, mulato también zapatero, le tenía hecho un conocimiento por 21 pesos de oro común y el susodicho se había ido; ahora Juan de Moya por hacer bien y merced al dicho Melchor le pagó en reales tal cantidad, de que se da por entregado, y le dio poder para que pueda cobrar después, del dicho Melchor o de quien deba pagar, la cantidad señalada.
Lucas de Salinas, estante en el ingenio de Orizaba, otorga poder a Juan de Moya, vecino del pueblo de Orizaba.