Antonio de Acosta, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, otorga su testamento donde declara que tiene entre sus bienes: la casa con solar de su morada hecha de madera y zacate, 8 reses, 4 yeguas de vientre, 2 caballos mansos, 5 yuntas de bueyes mansos, una mula y un macho. Declara ser casado con Magdalena de la Cruz con quien no tuvo hijos y por tanto la nombra albacea y heredera.
Doña Magdalena de la Cruz, mujer legítima de Don Luis Martín, mestizos, vecinos de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que en su nombre pida, reciba, cobre y demande de cualesquier personas, albaceas y otros interesados, la parte o partes que le pudiera caber de la herencia de sus padres Lorenzo Calvo y María de la Cruz, vecinos que fueron de la ciudad de Cholula, y como heredera de su abuela paterna Magdalena Calvo; y especialmente reciba de Antonio de Linares, vecino de dicha ciudad, 180 pesos y 6 tomines de oro común que paran en su poder por la dicha herencia. Asimismo, reconozca el estado que tiene un rancho de sembrar maíz y otras semillas que fue de la dote de su madre, Doña María de la Cruz, que poseyó con su padre en Tlautla, de la jurisdicción de Cholula, el cual está hoy a cargo del Lic. Juan de Sayas, pida y ajuste cuentas con el susodicho.
Magdalena de la Cruz, viuda de Luis Martín, vecina del pueblo de Xicochimalco, como nieta legítima y heredera de Francisco Pinto y Magdalena Calvo, dijo que su abuelo otorgó su testamento donde nombra como heredera a su mujer, quien vendió los sitios de tierra a Diego Méndez en 140 pesos de oro común, y éste los heredó a Tomás Méndez, su hijo, pero como no se entregó la escritura correspondiente por deberle una parte del dinero, que ahora le ha satisfecho, le otorga la escritura de venta de los 2 sitios de tierra ubicados en un paraje llamado Anenecuilco y el otro en la vereda del monte.
Miguel Jiménez Carralero, mulato natural originario del pueblo de Acatzingo, dueño de recua, hijo natural de Juan Martínez Carralero y de Magdalena de la Cruz, otorga su testamento, donde declara debe a distintas personas algunas cantidades de pesos como consta en su libro de cuentas; declara ser casado con Mariana Rodríguez, mulata, quien no trajo dote alguna, tiene 11, 000 pesos en casas, recua, esclavos y otros bienes muebles. Declara ser mayordomo de la Cofradía de las Benditas Ánimas, donde no debe nada. Tiene entre sus bienes 200 mulas más o menos. Tiene diferentes esclavos, entre ellos a Antonio Arroyo, negro; Manuel de Ortega, negro congo, a José hijo de la negra Catarina de Irala; de éstos manda a Chepillo, hijo de Catarina de Irala, se liberte por lo bien que le ha servido, luego de que fallezca. Nombra como albacea testamentaria y tenedora de sus bienes a su mujer Mariana Rodríguez y al Licenciado Manuel del Pozo, Presbítero, y como heredera a su mujer.