Sebastián, Raymundo y María del Moral, vecinos de Naolinco, hijos legítimos y herederos de Don Juan del Moral y de Doña María González, venden a Josefa del Espíritu Santo, un solar en el pueblo de Jalapa, de 82 varas y dos tercias de frente y lo que le corresponde de fondo, ubicado en la calle que sube de la plaza pública camino a México; y por su fondo, linda con calle que va para El Calvario y sale al llano de Macuiltépec, por el precio de 40 pesos de oro común.
Lucas Díaz de la Cueva y Josefa del Espíritu Santo, su mujer, vecinos de Jalapa, venden a Petrona de Arauz, vecina de Jalapa, viuda de Pedro de Licona, un solar que la susodicha compró a Sebastián y Raymundo del Moral, vecinos de Naolinco, ubicado en la calle que de la plaza pública sube para la ciudad de México, de 82 varas y dos tercias de frente y 78 varas de fondo, linda con calle que va para el Calvario y el llano de Macuiltépec, donde ambos han edificado una casa de madera, cubierta de paja, cercada de palos y embarrada, por el precio de 60 pesos de oro común.
En relación con la memoria de testamento de Doña Isabel de Neira Claver, el Juez hizo parecer ante sí a Sebastián del Moral, español, vecino de Naolinco, del cual se recibió juramento y dijo haber conocido al Alférez Alonso Domínguez, y a los 9 días del presente de julio, el susodicho mandó llamar al cura de este pueblo para que le dispusiera una memoria que sirviera de testamento, por no haber Teniente ni escribano en Naolinco. Y este testigo, vio decir las mandas y declaraciones en ella contenidas.
El Capitán Don Juan Lagunes, el Alférez Don Felipe de Acosta, el Sargento Don José de Acosta, los cabos de escuadras Antonio Rosel, Francisco Montero, Sebastián del Moral, Antonio de Acosta, Antonio Montiel y José de Zárate, vecinos de Naolinco, dieron su poder cumplido a Don Tomás Ortiz y a Don Juan de Meza, vecinos de Naolinco, para que en su nombres parezcan en el tribunal de gobierno de la ciudad y Chancillería de México y hagan presentación del testimonio que les tienen entregado, y en su virtud, pidan y supliquen a su Excelencia se sirva, según el contexto de dicho testimonio, los ampare en ello.