José Antonio del Castillo, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo y heredero de los difuntos Josefa Terrazas y Antonio del Castillo, informa que su difunta madre vendió a Inés Díaz de la Cueva, viuda de Francisco Viveros y vecina de este pueblo, un pedazo de solar de 20 varas de frente y 46 varas de fondo, el cual linda al sur con el callejón de Terrazas y solar de Juan Romero de Acosta, alías Terrazas, al poniente con solar de José Joaquín Viveros, al norte con solar que fue de su madre y ahora es de Francisco el hortelano y al oriente con solar de los herederos de su hermano Eusebio del Castillo, al precio de 20 pesos, dicha venta se hizo sin las escrituras correspondientes, por lo José, como heredero de dicha Josefa, hace entrega de ellas a la compradora.
Doña Antonia Quiteria Blanco, viuda de don José Antonio del Castillo, y sus legítimos hijos don Juan José, don Francisco, don Diego y doña María Josefa del Castillo, doncella, otorgan que venden a don Miguel Antonio de los Santos, 18 varas de solar que de frente hacia el sur linda con el callejón de los Tecajetes; con 50 varas de fondo hacia el norte linda con la casa y solar del difunto Andueza; al poniente mide 16 varas y linda con solar que antes le vendieron al comprador; por el oriente linda con la casa y solar que les queda a los vendedores. La vende en 54 pesos de oro común
Doña Isabel Martínez Blanco, viuda de don Manuel Malpica, doña Antonia Quiteria Blanco, viuda de don José Antonio del Castillo, doña Antonia Josefa Blanco, viuda de don Francisco Aguilar, don Francisco Díaz representando a su madre doña María Blanco y don Manuel Ochoa representando a doña Juana de Jesús Blanco García, todos vecinos de Jalapa, venden a don Juan José Rodríguez, Regidor Perpetuo de la Nueva Veracruz y Comisario de Guerra en Jalapa, una casa de edificio alto ubicada en este pueblo, la cual linda al oriente con la calle del Ganado, al norte con el callejón de los Pedrotes y solares de los naturales de Jalapa, al poniente con solar de este pueblo donde vive la viuda del Indio Marcelo, y al sur con casa y solar donado por la difunta Catarina a la difunta Petronila Blanco García. La venta se hace en 400 pesos de oro común.
Andrés de la Vega, vecino del paraje de Sedeño, de esta jurisdicción, se obligó a pagar a José Antonio del Castillo, vecino del comercio de Jalapa, 40 pesos y 1 real, de diferentes cuentas de suplementos que le ha hecho, incluidos en ellos seis pesos y un real de costas de la prisión de la que está mandado salir. Los cuales pagará el día 15 de junio del presente año.
Doña María Blanco, mujer de don Gervasio Domínguez, doña Juana de Jesús Blanco García, mujer de José Joaquín de Acosta, doña Antonia Quiteria Blanco García, mujer de don José Antonio del Castillo, doña Antonia Josefa Blanco, viuda de Francisco de Aguilar, doña Petronila Blanco García, doncella, todas hijas legítimas de los difuntos don Juan Martín Blanco y de doña Catarina García, otorgan poder especial al Licenciado José de Acosta, Presbítero y a don Joaquín Cardeña, vecinos de Jalapa, para que concluyan el cargo de albaceas que en ella les dejó conferido don José Miguel Pérez de Aguerra, Cura propio del pueblo de Naolinco, don Gaspar de Olavarrieta y don Antonio del Camino y Velasco, y para la partición de los bienes que resulten a favor de los herederos.
Don José Antonio del Castillo, vecino del pueblo de Jalapa y marido legítimo de doña María Quiteria Blanco, hija de Juan Martín Blanco, vende en su nombre al Teniente General de esta jurisdicción, Antonio Primo de Rivera, un esclavo mulato de nombre Gregorio José, en la cantidad de 200 pesos, esclavo que por inventarios a los bienes del difunto padre se le adjudicó a su citada esposa.
Don José Antonio del Castillo, vecino de este pueblo de Jalapa, pone como aprendiz del oficio de sastre a su hijo Juan Francisco José del Castillo, de 13 años de edad, con el maestro de sastre Felipe Galindo, de esta misma vecindad, por el tiempo de 5 años que se cuentan desde el día de hoy, mostrándole todas las reglas y preceptos de tal oficio.
José Antonio del Castillo, hijo legítimo de los difuntos Antonio del Castillo y Josefa Terrazas, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Francisco de Torres, vecino de este pueblo, una casa de paredes y tejas con su solar, el cual mide 100 varas de frente y 57 y media varas de fondo, linda al norte con un callejón ubicado entre él y la huerta del convento de San Francisco, al sur con solares de Inés, la monja, e Inés Zurita, al oriente con el caño de aguas de Tecuanapa y al poniente con solar de María Alfonso, al precio de 250 pesos.
Don Bernardo Elías, de este comercio y vecindad, se constituye fiador y carcelero comentariense de José Antonio Castillo, quien se halla en esta Real Cárcel acusado, por Aniceto Día, del homicidio del difunto José Leonardo, asesinado en las rancherías de las Lomas, de cuyo delito se le había indultado y ha vuelto después de fugarse con los rebeldes, de cuya acusación finalmente se le ha otorgado su excarcelación bajo fianza.
Doña Antonia Quiteria Blanco, viuda de don José Antonio del Castillo, don Juan José, don Francisco y doña María Josefa Castillo, hijos y herederos del citado José del Castillo, venden a Miguel Antonio de los Santos, vecino de Jalapa, un pedazo de solar ubicado en el barrio de Arriba, que mide 12 varas de frente y 50 de fondo, linda al sur con el callejón que de la casa de don Fernando Ponce de León baja para los Tecajetes, al poniente con solar de José Antonio Segura, al norte con solar de la casa del difunto Miguel José Andueza, y al oriente con el resto del solar de los vendedores. La venta la hacen en 42 pesos.