Domingo López de Rebolledo y su esposa, Beatriz de Arriaga, vecinos de Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligaron a que si Cristóbal de Lozana Salazar pagare por su primo Francisco Luis los 480 pesos de una ejecución, ellos le pagarán la referida cantidad más las costas que se le hubieren seguido.
Beatriz de Arriaga, viuda, y su hijo Tomás Rodríguez [de Alcázar], vecino de la provincia de Jalapa, hicieron un inventario de sus propiedades entre las cuales figuraron la Venta de Aguilar, tierras, esclavos, y enseres domésticos, con el fin de repartirse los referidos bienes.
Domingo López de Rebolledo, estante en Jalapa, con motivo de haber contraído matrimonio con Beatriz de Arriaga, hija de Tomás Rodríguez y de Elvira Rodríguez, recibió de sus suegros dos esclavos mulatos, una casa de piedra, ropa, joyas, valorados en 1 212 pesos de oro común, como bienes dotales.
Tomás Rodríguez [de Alcázar], vecino de Jalapa, como principal deudor, y Beatriz de Arriaga, su madre, como principal fiadora, se obligan a pagar 115 pesos de oro común a Jerónimo de Vega, arriero, vecino de la Puebla de los Ángeles, por razón y precio de dos machos de arria y una mula con sus aparejos.
Beatriz de Arriaga, dueña de la Venta de Aguilar El Bajo, dio carta poder a su hijo Tomás Rodríguez de Alcázar, para que en su nombre pueda cobrar cualesquier pesos de oro que le debieren en esta Nueva España.
Bartolomé Martín, dueño de la Venta de Los Naranjos, vende a Beatriz de Arriaga, dueña de la Venta de Aguilar, un solar en el pueblo de Jalapa, \" linde con casas de la dicha Beatriz de Arriaga, por la una parte, y por la otra, con ( la ) calle Real del dicho pueblo\"; por el precio de 30 pesos de oro común.
Tomás Rodríguez, vecino de Jalapa, vende a Diego López Maldonado, Juez de Caminos e ingenios de Su Majestad, residente en esta provincia, un mulato llamado Juan, de 18 años de edad, que le quedó de la herencia de Beatriz de Arriaga, su madre, sano y no quebrado ni enfermo de ninguna enfermedad pública ni secreta porque de todas se lo aseguró, por el precio de 320 pesos de oro común.
Domingo López [de] Rebolledo, vecino de Jalapa, dio carta de libertad a Agustín de Villanueva, mulato, de más de 50 años, que hubo con otros bienes por dote de Beatriz [de] Arriaga, su mujer, el cual de muchos años a esta parte le ha hecho diferentes agasajos y servicios, y habiendo descubierto una mina en Chiconquiaco, de la que le da parte, por todas estas causas, le dio su libertad.
Beatriz de Arriaga, dueña de la Venta de Aguilar El Bajo, dio carta poder a Tomás Rodríguez de Alcázar, su hijo, para que le pueda comprar un esclavo negro al precio que concertare.