Diego de Peralta, maestro de cirujano, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en este pueblo, vende a Antonio García Monzaval, maestro de boticario, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, una esclava mulata nombrada María de Cuenca, de 19 años de edad, nacida en su casa, hija de Luisa de Cuenca, negra criolla, difunta, asimismo su esclava; libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto o enfermedad pública ni secreta, en el precio de 200 pesos de oro común, horros de alcabala.
Diego de la Torre Arnate, Síndico actual del Convento del Señor San Francisco, dijo que por cuanto el Regidor don Luis de Monterde y Antillón, de la Orden de Santiago, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, compró a los herederos de Antonio García Monzaval una casa ubicada en el pueblo de Jalapa, junto a la plaza Calle Real, con el gravamen de 200 pesos de principal a censo redimible que impuso María Rodríguez, viuda de Juan Martín de Abreu, a favor del convento y respecto de que el dicho Regidor don Luis de Monterde y Antillón trata de redimir el referido censo, le ha pedido al Síndico le otorgue redención en forma, y para que tenga efecto, otorga que recibe del mencionado regidor don Luis de Monterde los 200 pesos de principal y confiesa no deber rédito alguno por tenerlos hasta hoy pagados, por lo que se da por entregado a su satisfacción.
Doña Melchora Chacón de los Reyes, viuda, mujer que fue de Don Antonio García Monzaval, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, residente en este pueblo, se obligó a pagar al Bachiller Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado de Jalapa, 240 pesos de oro común, procedidos de una negra llamada Nicolasa de San José, de más de 45 años de edad, que dicho beneficiado compró del Capitán Don Gaspar de Herrera, vecino de la Nueva Veracruz, quien le ha de otorgar escritura de venta por la referida esclava, porque Don Miguel Pérez de Medina no se la otorgó; para de hoy día de la fecha en seis meses, con las costas de cobranza.
Don Bartolomé de Castro, vecino de Jalapa, en nombre y con poder de Doña Melchora Chacón de los Reyes, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, viuda de Antonio García Monzaval, vende a Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador del desierto de Perote, un rancho de labor que se compone de una casa de piedra, cubierta de teja, y cuatro caballerías de tierra, ubicadas en términos del pueblo de Xilotepec, en esta jurisdicción; las dos de ellas \"en una sabaneta y arboleda entre el paraje que fue de la venta nombrada de Aguilar y la que era la venta nombrada Sedeño; y las otras dos, en el paraje que llaman los naturales Tlalcuetlan, entre la venta que fue de Sedeño y la de Los Naranjos\", por el precio de 1250 pesos de oro común, los mil que están cargados en dicho rancho de un censo redimible a favor de la capellanía que al presente sirve por capellán interino el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado de Jalapa.
Don Antonio García de Monzaval, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Juan Leonardo de Sevilla, Procurador en la Real Audiencia de México, para que en su nombre parezca ante los Señores Jueces, Oficiales Reales de la Real Audiencia y Caja de la ciudad de México, y ante el Juez de Almonedas, y siga la postura hecha por el otorgante a la Vara de Alguacil Mayor de la provincia de Jalapa, o haga nuevas posturas en la cantidad que le pareciere, hasta conseguir su remate.
Juan Domínguez, residente en esta villa de Córdoba, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, vende a Juan García de León, vecino de esta villa, un mulato, su esclavo nombrado Juan [José] de España, de más de cuarenta años de edad; mismo que compró de Antonio García Monsaval [Monzaval], maestro de boticario, en nombre y con poder del Capitán Juan Quixano [Quijano] de Palma y de Christoval [Cristóbal] de Aponte Flores, vecino de la ciudad de la Habana. El cual vende por libre de empeño, deuda, enajenación e hipoteca, sin asegurarlo de tacha, enfermedad, vicio ni defecto, al precio de 100 pesos, horros de alcabala.
NICOLÁS DE ESTRADA, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODon Antonio García Monzaval, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Don Juan de Orduña Castillo, vecino de este pueblo, 367 pesos que le prestó en reales de contado, para la venida de la primera flota de los reinos de Castilla.
El Alférez Don Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, en nombre y con poder de Juan de Orduña Castillo, vecino de La Antigua Veracruz, dio por rota y cancelada la escritura de obligación que a favor del dicho Juan de Orduña Castillo, otorgó en este pueblo Don Antonio García Monzaval, ante Sebastián Sánchez de las Fraguas, escribano público de Jalapa, por la cantidad de 367 pesos de oro común, los cuales ya obran en poder de Juan de Orduña Castillo.
Juan de Orduña Castillo dio su poder cumplido al Alférez Don Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, para que en su nombre cancele dos escrituras de obligación en favor del otorgante: una de Don Antonio García Monzaval, residente en Jalapa, de 367 pesos de oro común, y otra, de Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, de 425 pesos de oro común.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a Don Antonio García Monzaval, vecino de Jalapa, una negrita nombra Simona, criolla de su casa, hija de María, negra, su esclava difunta, de 12 años de edad, poco más o menos, libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 200 pesos de oro común.