El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, hizo gracia y donación a María de los Palacios, y a sus hijas doncellas Inés y Magdalena Josefa de la Higuera, de una negra criolla nacida en su casa llamada Tomasa de la Trinidad, de 25 años de edad, y de un negrito, hijo suyo, de poco más de 2 años de edad llamado Joaquín, ambos esclavos, sujetos a servidumbre, porque siempre le han servido, asistido y curado en sus enfermedades, y otras causas dignas de remuneración.
Inés de la Higuera, vecina y natural del pueblo de Jalapa, hija de María de los Palacios, otorga poder para testar a don Manuel del Pozo, Clérigo Presbítero del Obispado de Puebla, de la misma vecindad, para que en su nombre pueda ordenar su testamento haciendo en él las mandas, legados y obras pías que le parezcan, según le tiene comunicado. Tiene entre sus bienes una casa de cal y piedra, un mulato esclavo, nombrado Gregorio Juan.
Doña Magdalena Josefa de la Higuera, mujer legítima de Don Gregorio García Cortés, vecina de Jalapa, ambos, marido y mujer, venden al Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, vecino de Jalapa, un negrito Loro nombrado Joachín, de 15 años de edad, criollo de su casa, hijo de Tomasa, negra esclava, que le dio a la otorgante su madre Doña María de los Palacios, como parte de su dote, al contraer matrimonio con su referido marido; libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarlo de enfermedad, vicio ni defecto, por el precio de 300 pesos de oro común.