Diego de la Torre Arnate, vecino del pueblo de Jalapa, hijo de Nicolás de la Torre [Arnate] y de Inés de Medina, difuntos, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Debe al Capitán José Camino y Velasco, Alcalde Mayor, 83 pesos y 4 reales. A él le debe el Capitán Juan de Malpica, 50 pesos, entre otras deudas. Como bienes tiene la casa en la que vive gravada con 400 pesos de censo a favor del Convento de San Francisco y 9 mulas. Una esclava nombrada María de la Encarnación, criolla; un esclavo nombrado Ventura de 10 años que es su voluntad quede libre; otra esclava nombrada Josefa de la Torre, la deja libre con sus 6 hijos, entre otros esclavos. Declara fue casado con María Rodríguez de la Higuera, quien trajo a su poder 4 esclavos y 400 pesos en reales, tuvieron 2 hijos. Nombra como albacea al Bachiller Juan de Matamoros y al Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, como herederos nombra a sus hijos.
Diego de la Torre Arnate, Síndico actual del Convento del Señor San Francisco, dijo que por cuanto el Regidor don Luis de Monterde y Antillón, de la Orden de Santiago, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, compró a los herederos de Antonio García Monzaval una casa ubicada en el pueblo de Jalapa, junto a la plaza Calle Real, con el gravamen de 200 pesos de principal a censo redimible que impuso María Rodríguez, viuda de Juan Martín de Abreu, a favor del convento y respecto de que el dicho Regidor don Luis de Monterde y Antillón trata de redimir el referido censo, le ha pedido al Síndico le otorgue redención en forma, y para que tenga efecto, otorga que recibe del mencionado regidor don Luis de Monterde los 200 pesos de principal y confiesa no deber rédito alguno por tenerlos hasta hoy pagados, por lo que se da por entregado a su satisfacción.
En el Convento del Señor San Francisco, congregados en comunidad, Fray Pedro Reyes, Predicador y Guardián, Fray Miguel Montero, discretos moradores, y Diego de la Torre Arnate, Síndico del convento, ante mí, el Escribano, aceptan la escritura de obligación de capellanía y obra pía de 12 misas que se han de decir en este convento y la dan por incorporada, asimismo admiten la limosna y réditos de 100 pesos de oro común anuales, y se obligan a decir 12 misas rezadas que se expresan en la escritura de fundación, en la forma y días que en ella se refiere.
Diego de la Torre Arnate, Síndico del Convento del Señor San Francisco, dijo que Francisca Frías Sierra, vecina que fue de este pueblo, dejó un molino en términos de este pueblo al Convento y sus religiosos, por capellanía de misas rezadas que fundó, y por haberse deteriorado el molino, pidieron al Ministro Provincial del Santo Evangelio conceda licencia para que la finca se rebaje en 500 pesos en la renta anual para que con ello se afiance, y en esta conformidad se obligan Juan Bravo de Alarcón, a mantener dicha finca, con tal de que se le venda a censo reconociendo el principal expresado. Contando con la licencia solicitada, otorga que vende al mencionado Juan Bravo de Alarcón el mencionado molino que al presente tiene en arrendamiento a censo, en 2, 000 pesos con los réditos anuales.
El Licenciado Juan de Alvarado, Presbítero, Cura del partido de Teziutlán, con poder del Licenciado Gabriel Pérez de Alvarado, dijo que habiendo hecho la cobranza de los réditos corridos de una capellanía de 1, 000 pesos de principal que le quedó debiendo Juan Bravo de Alarcón, cuyos fiadores fueron Diego de la Torre Arnate y Antonio Barradas, vecinos del pueblo de Jalapa, hallaron que los herederos de Juan Bravo no podían satisfacer la deuda ni proseguir con la obligación por no haber aceptado la herencia, ya que los bienes no eran equivalentes para todas sus dependencias y ha convenido con los fiadores hacerle devolución de las tierras en que están impuestos los 1, 000 pesos de la capellanía, por lo que quedan libres de obligación tanto en los bienes del difunto como sus fiadores.
Testamento de Don Nicolás de Cantoral que con su poder hizo Don Diego de la Torre Arnate, vecino de Jalapa.
Don Diego de la Torre Arnate, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo de Don Nicolás de la Torre Arnate y de Doña Inés de Medina Velasco, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo, dio su poder cumplido a Don Antonio Barradas, su hermano, vecino de Jalapa, para que en su nombre haga y ordene su testamento en la forma que le deja mandado.
El Capitán Bartolomé de Castro, don Juan de Medina Caraveo, Juan de Thormes, Alonso de Torquemada, Manuel Vázquez Rincón, el Sargento Juan Romero, Diego de la Torre Arnate y otros vecinos del pueblo de Jalapa, todos juntos de mancomún otorgan poder especial a don Diego López de Luna, Escribano de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, para que en sus nombres pueda parecer ante el Real Provisor y solicite licencia para fundar una cofradía en el Convento del Seráfico Padre San Francisco de este pueblo y honra de la Limpia Concepción para todos los años hacerle su festividad.
Diego de la Torre Arnate, vecino de Jalapa, como síndico del Convento de San Francisco de este pueblo de Jalapa, y con licencia del Ministro Provincial Fray Diego Trujillo, y haciendo uso de la cláusula testamentaria de Ana González de Astudillo, vende a Don Alonso Tirado, escribano público de la provincia de Jalacingo, una casa que dejó la susodicha a este convento, situada en la calle que sale de la Plaza Pública para el barrio de Santiago, linda con casa que dejó Ana González de Astudillo a María Pérez, negra, y a los demás sus hijos; y por otra parte, con casa y solar de Doña Aldonza Antonia de Neira Claver; por el fondo, con solar de Francisco Carrasco; y por su frente, con el cementerio del Convento de San Francisco, por el precio de 400 pesos de oro común a censo principal redimible, y 20 pesos de oro común, de réditos en cada un año.
Diego de la Torre Arnate, y su esposa, María Pérez de la Higuera, vecinos de Jalapa, la susodicha con licencia de su marido declaró que su cuñado el Tesorero Pedro González del Castillo, vecino de Coatepec, desde que murió su padre la llevó a su casa junto con una esclava suya nombrada Micaela Pérez, negra criolla, con otros trastes, joyas y ropa que heredó de sus padres, y hasta que tomó estado con Diego de la Torre, su cuñado Pedro González del Castillo la ha criado y curado en sus enfermedades, sin haberle disipado cosa alguna de lo que entró en su poder, todo lo cual se lo entregó en su casamiento junto con otras cosas adicionales que le dio. Atento a lo expresado, la otorgante dijo que daba por libre a su cuñado, y le hizo carta de pago y finiquito en forma.