El gobernador e indios principales de Naolinco arrendaron a Diego de Orduña una estancia para ganado menor, por dos años y al precio de 40 pesos de oro común.
Juan de Peña, vecino de la Puebla de los Ángeles, traspasa el arrendamiento de un sitio de ganado menor de los naturales de Naolinco, en Diego de Orduña, por tiempo de cinco años y al precio de 20 pesos anuales.
Pedro Conde, español, natural de la Ciudad de Cádiz en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de Pedro Conde y de Agustina López, casado con Gertrudis de Orduña, mestiza, hija legítima de Diego de Orduña y de Leonor de Segura, vecinos del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, declara que recibió de dote 7 mulas, 2 caballos de campo, 5 vacas de vientre, entre otros bienes que en total suman 584 pesos de oro común. Declara asimismo que al tiempo en que se casaron no tenía caudal alguno y por tanto no prometió arras.
El Padre Francisco de Borja y Aragón, de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús, Procurador General en esta Nueva España, en virtud del poder que le otorgó el Reverendo Padre Magino Sola, Provincial en las Islas Filipinas, dijo que por cuanto Diego de Orduña, mulato, que será de más de 50 años, criollo del Ingenio de Pacho, hijo natural de Felipa de Orduña, negra, esclava del referido ingenio, le pidió le otorgue carta de libertad a cambio de 200 pesos de oro común que le ha ofrecido por ella, y sabedor del derecho que le compete, libertó al dicho Diego de Orduña del cautiverio y servidumbre en que se hallaba, por el precio de 200 pesos de oro común.
Francisco de Orduña Loyando, y su esposa, Agustina de Villanueva[Agustina de Villanueva y Guzmán], residentes en el ingenio San Pedro, jurisdicción de Jalapa, dieron su poder cumplido a su hijo el Capitán Diego de Orduña y a Gaspar de Contreras, vecinos de Texcoco, a los dos juntos y a cada uno de por sí, para que en sus nombres y a su dita y crédito, compren la cantidad de oro o plata labrada o por labrar u otro cualquier género de géneros que les pareciere, y una vez hecho barata y salida de ello queden horros de todas costas y daños, el alcance de pesos que le hiciere Antonio de Neyra[Neira], vecino de Los Ángeles, el cual se le ha de pagar al fin del año corrido, después de hechas y rematadas sus cuentas.Asimismo, para que puedan administrar sus haciendas, vender y comprar cualesquiera de sus bienes y esquilmos.
Francisco Díaz Arvizu, recién llegado de los Reinos de Castilla, vende a Diego de Orduña un esclavo mulato en 400 pesos de oro común.
Diego de Orduña declaró que la caballería de tierra que Matías Lorenzo, maestre de hacer azúcar, le vendió en términos de Coatepec en 220 pesos de oro común, pertenece a su padre Francisco de Orduña.
Juan de Oceta, escribano público de esta provincia, certificó según consta por el archivo a su cargo, que sobre las haciendas e ingenio nombrado San Pedro Buenavista están cargados los siguientes censos: el 30 de abril de 1633 Don Diego de Orduña reconoció un censo de 14 000 pesos de principal en favor de Don Juan de Ochoa de Lejalde [y Reynoso]; el 18 de octubre de 1637 Don Diego de Orduña impuso un censo de 3 000 pesos en este ingenio y sobre una hacienda de ovejas que llaman la Noria, en Términos de Tepeaca, en una estancia de labor en la dicha jurisdicción, una estancia de maíz y chile nombrada San Mauricio y sobre unas casas de morada ubicadas en la ciudad de Los Angeles, todo ello en favor de la capellanía de misas que mandó fundar Francisco de Orduña, padre del susodicho.
Alonso García de la Parra, vecino de México, carretero, se obliga de pagar a Diego de Orduña, vecino de Jalapa, 31 pesos de oro común, los cuales le debe por otros tantos que recibió prestados.
Diego de Orduña, habiendo examinado a los testigos presentados por Juana Díaz, le concedió licencia para que pueda formar una compañía con Juan Quiroz, sobre las sementeras de caña y el trapiche de Nexapa.