Diego Quintero, dueño de sus carros, vecino de México, se obligó a pagar a Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, 38 pesos y 7 tomines de oro común, los cuales salió a pagar por Francisco Bribiesca, carretero, vecino de México, dos meses después de la fecha de esta escritura.
Juan de Alvarado vecino de la ciudad de Los Ángeles, se obligó a pagar a Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, y a Juan de Cigorondo, del Colegio de la Compañía de Jesús, 30 pesos de oro común; los cuales salió a pagar por Antonio de Cuéllar, Contador de la Real Hacienda de la ciudad de la Veracruz, 20 días después de esta fecha.
Sebastián Díaz, herrero, vecino de Jalapa, vende a Diego Hernández, mercader, vecino de Veracruz, unas casas en Jalapa, por el precio de 350 pesos de oro común.
Diego Hernández, mercader, vecino de Veracruz, se obliga de pagar a Sebastián Díaz 350 pesos de oro común que son el precio de una casa que compró en Jalapa.
Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, dio carta poder a Alonso Rodríguez de Noriega para que en su nombre pueda traer de los reinos de Castilla a su hijo Bartolomé, y hacer cualquier diligencia judicial.
Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, vende al beneficiario de Tlacolula, Alonso Muñoz, un esclavo negro-criollo de la Isla de San Miguel, por el precio de 360 pesos de oro común.
Jácome Vela, vecino de México, se obliga de pagar a Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, 45 pesos de oro común los cuales son por razón de una deuda de Juan Martín Casillas y unas fanegas de maíz.
Juan de Quiroz y Juana Díaz, viuda de Sebastián Díaz, vecinos de Jalapa, se obliga de pagar a Francisco Baéz Enríquez, señor de negros, 1720 pesos que son el precio de cuatro esclavos negros.
Juana Díaz, viuda de Sebastián Díaz, con revalidación de la tutela de sus menores hijos, Bartolomé, Francisca y Francisco Pérez; la cual le fue otorgada por el Alonso de Villanueva, Alcalde Mayor de Jalapa; los cuales le otorgan licencia expresa, da en arrendamiento a Juan de Quiróz, la mitad del trapiche de Nexapa, en la cantidad de 300 pesos anuales, durante el periodo de 6 años. Incluye inventario de bienes del mencionado trapiche.
Sancho de Carranza, estante en Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar cualquier faltante de los bienes que le fueron embargados a su padre, Baltazar Dorantes de Carranza, y depositados por instrucciones de los oficiales reales en Sebastián Díaz, vecino de Jalapa.